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COMUNICACIÓN NO VIOLENTA: UN LENGUAJE DE VIDA RELACIONADO CON TUS VALORES

I.Introducción.

Pretendemos con este artículo realizar un acercamiento a la Comunicación No Violenta, desarrollada por Marshall Rosenberg, Doctor en psicología clínica, educador y reconocido mediador en conflictos internacionales. También ha fundado el “Center for Nonviolent Communication” (CNVC), en el año 1984.

La CNV no hace referencia únicamente a una forma de violencia explícita de comunicación sino que trabaja otras formas de violencia más sutiles (no verbal, paraverbal, agresivo-pasividad…)

 

II. El proceso de la CNV y sus componentes.

El proceso de la CNV se divide en dos modalidades (escuchar con empatía y expresar con honestidad) y cuatro pasos (observar sin evaluar, comprobar cómo nos sentimos, decidir cuáles son nuestras necesidades y especificar una petición.

Si queremos llegar al deseo de dar desde el corazón, enfocaremos la luz de la conciencia de modo que ilumine cuatro zonas, a las que vamos a referirnos como los cuatro componentes del modelo de la CNV.

En primer lugar observamos  lo que ocurre realmente en una situación dada; lo que dicen o hacen los demás: ¿sirve o no sirve para enriquecer nuestra vida? El truco consiste en saber expresarlo claramente de modo que no incorpore ningún juicio ni evaluación; poder decir simplemente qué cosas que hace la gente nos gustan y cuáles no. Después, una vez hecha esta observación, comprobamos cómo nos sentimos. ¿Nos sentimos dolidos, asustados, alegres, divertidos, irritados, etc.? Y en tercer lugar decidimos cuáles de nuestras necesidades guardan relación con los sentimientos que hemos identificado. Siempre que utilizamos la CNV para expresar de forma clara y sincera cómo nos sentimos, está presente en nosotros la conciencia de estos tres componentes.

Por ejemplo, una madre podría manifestar esos tres aspectos del proceso diciéndole a su hijo adolescente: “Félix, me molesta ver dos calcetines sucios hechos una bola debajo de la mesita de café y otros tres al lado del televisor, porque estoy necesitando más orden en las habitaciones de la casa que compartimos.”

Acto seguido, la madre abordaría el componente número cuatro, que es una petición muy específica: “¿Estarías dispuesto a recoger los calcetines y llevártelos a tu habitación o meterlos en la lavadora?” El componente número cuatro se centra en lo que esperamos que haga la otra persona para enriquecer la vida de ambos.

Así pues, una parte de la CNV consiste en expresar de manera muy clara, ya sea verbalmente o por otros medios, información sobre estos cuatro componentes. Nos conectamos con los demás percibiendo primero lo que ellos observan, sienten y necesitan, y descubriendo después en qué enriquecerá su vida recibir lo que nos piden, su petición.

Cuando centramos nuestra atención en los aspectos citados y ayudamos a los demás a hacer lo mismo, establecemos una corriente de comunicación que discurre en ambos sentidos y se manifiesta de una manera natural: observo, siento y averiguo qué necesito, qué me hace falta para enriquecer mi vida; qué observas, sientes y necesitas; qué te hace falta para enriquecer tu vida.

Cuando usamos este proceso, podemos empezar de dos maneras; ya sea expresando la información de esos cuatro componentes o bien recibiéndola empáticamente de otras personas.

Es importante tener en cuenta que la CNV no es una fórmula preestablecida, sino un proceso que se adapta a diversas situaciones y a diferentes estilos personales y culturales. Aunque por razones prácticas podemos referirnos a la CNV como un “proceso” o un “lenguaje”, se pueden experimentar las cuatro facetas del proceso sin necesidad de articular una sola palabra. La esencia de la CNV está en la conciencia que tenemos de esos cuatro componentes, no en las palabras concretas que intercambiamos .

III.-Observar sin evaluar.

Aprendemos a separar entre la observación y la evaluación. Siempre que las mezclamos, la otra persona suele tener la impresión de que estamos criticando.

Las observaciones tienen que ser específicas del momento y el contexto.

“Juan no ha marcado un gol en veinte partidos”
en vez de:- “Juan juega mal el fútbol”.

IV.-Identificar y expresar los sentimientos.

Cuando elaboramos un vocabulario de sentimientos que nos permite describir de forma clara y precisa nuestras emociones, nos resulta más fácil comunicarnos con los demás.

1. “Me siento un incapaz como guitarrista.” (inadecuado)
2. “Me siento decepcionado / frustrado por mi falta de capacidad como guitarrista.”(adecuado)

 

V.-Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos.

La CNV potencia la conciencia de que aquello que hacen o dicen los demás puede ser el estímulo, pero nunca la causa, de nuestros sentimientos.

Cuando alguien se comunica negativamente con nosotros, tenemos cuatro maneras de recibir el mensaje:

1. Echarnos la culpa a nosotros mismos
2. Echar la culpa a la otra persona
3. Darnos cuenta de nuestros sentimientos y necesidades
4. Darnos cuenta de los sentimientos y necesidades que oculta el mensaje negativo de la otra persona.

Las formas 3 y 4 estarían relacionadas con los principios de la CNV

 

En lugar de culpar a la otra persona por lo que sentimos, aceptamos la responsabilidad que nos corresponde reconociendo nuestras necesidades, deseos, expectativas, valores o ideas. Otra opción consiste en iluminar con la luz de la conciencia los sentimientos y necesidades de la otra persona en ese momento según ella misma los expresa.

Ej1: Cuando me han dicho que no vienes a comer me has dado un gran disgusto.

Ej2: Tuve un gran disgusto al enterarme de que no venías a comer porque quería hablar contigo de ciertas cosas que me están molestando.

En el Ej1, la persona atribuye la responsabilidad de su disgusto únicamente a la actuación de otra persona, mientras que en el ejemplo 2, la persona atribuye el origen de su sentimiento de disgusto a su propio deseo no satisfecho.

Al centrar la atención en nuestros sentimientos y necesidades, tomamos conciencia de que sentirnos heridos en algunas circunstancias viene por nuestra necesidad de que se reconozcan los esfuerzos que hacemos.

VI. Lo que queremos pedir a los demás para enriquecer nuestra vida.

Es importante evitar las frases vagas, abstractas o ambiguas, y recordar que tenemos que emplear un lenguaje de acción positiva para hacer saber a los demás qué queremos de ellos, en lugar de centrarnos en lo que no queremos.

Al hablar, cuanto más claramente manifestemos qué queremos, más probable será que lo consigamos. Ya que el mensaje que enviamos no siempre es el mismo que recibe quien nos escucha, necesitamos saber cómo averiguar si lo que hemos dicho se ha entendido correctamente. Sobre todo cuando hablamos a un grupo, debemos dejar muy claro qué clase de respuesta esperamos recibir. De otro modo nos enzarzaremos en conversaciones que no llevan a ninguna parte y que harán perder mucho tiempo a los miembros del grupo.

Para lograr que los demás confíen en que les estamos pidiendo algo, y no exigiéndoselo, debemos indicarles de alguna manera que sólo queremos que satisfagan nuestros deseos si les apetece hacerlo. El objeto de la CNV no consiste en cambiar a la gente ni en modificar su conducta, sino en establecer un tipo de relación basado en la sinceridad y la empatía que permitirá que se satisfagan las necesidades de todos.

VII.-La recepción empática.

Mediante la recepción empática pasamos a prestar atención a lo que observan, sienten y necesitan los demás y lo que nos piden, sabiendo escuchar el mensaje sin tomárnoslo como un rechazo personal.

En lugar de ofrecer empatía, solemos ceder a la fuerte necesidad de dar consejos o tranquilizar a nuestro interlocutor, o bien de explicarle cuál es nuestra postura o nuestros sentimientos. La empatía, sin embargo, exige de nosotros que vaciemos nuestra mente.

VIII.Expresar reconocimiento

Con el único fin del elogio por sí mismo, establecemos:
1. El hecho en concreto que ha contribuido a nuestro bienestar
2. La necesidad particular que ha quedado satisfecha con él
3. El sentimiento de placer que se produce como resultado.

IX.Cuadro resumen de las dos modalidades y los cuatro componentes de la CNV.

Expresaré sinceramente cómo soy sin culpar ni criticar a nadie.

Recibiré con empatía cómo eres tú sin escuchar en tus palabras que me culpas o me criticas.

1. Los actos concretos que observo
(veo, oigo, recuerdo, imagino) que contribuyen (o no) a mi bienestar:
“Cuando yo veo, oigo……”
1. Los actos concretos que tú observas (ves, oyes, recuerdas, imaginas) que contribuyen
(o no) a tu bienestar:
“Cuando tú ves, oyes……”
2. De qué modo me siento en relación con estos actos:
“………me siento……..”
2. De qué modo te sientes en relación con estos actos:
“………te sientes……..”
3. La energía vital en forma de necesidades, valores, deseos, esperanzas o ideas que crean mis sentimientos:
“……….porque yo necesito……”
3. La energía vital en forma de necesidades, valores, deseos, esperanzas o ideas que crean tus sentimientos:
“……….porque tú necesitas……”

Pediré claramente lo que sé que podría enriquecer mi vida, sin exigirlo.

Recibiré con empatía lo que podría enriquecer mi vida, sin escuchar ninguna exigencia en tus palabras.

4. Los actos concretos que me gustaría que se realizaran:
“……..y me gustaría que tú……”
4. Los actos concretos que te gustaría que se realizaran:
“……..y te gustaría que yo……”

X.- ¿Cuándo la comunicación nos aleja ?

– Cuando nos herimos a nosotros mismos y herimos a los demás.

– Cuando emitimos juicios moralistas que presuponen error o maldad en todo aquel que no actúa de acuerdo con nuestro sistema de valores.

– Cuando hacemos uso de comparaciones que bloquean la compasión.- Cuando no somos conscientes de nuestra responsabilidad con respecto a todo lo que pensamos, sentimos y hacemos.

– Cuando comunicamos nuestros deseos en forma de exigencias.

XI.- Aplicaciones de la CNV en nuestra vida

Puede aplicarse de manera efectiva en todos los niveles de comunicación en las situaciones más diversas:

–       relaciones íntimas

–       familia

–       escuela

–       organizaciones e instituciones

–       terapia y asesoramiento psicológico

–       negociaciones diplomáticas y comerciales

–       disputas y conflictos de todo tipo

XII.- Beneficios que aporta la CNV

La CNV nos permite reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás, haciéndonos conscientes de lo que observamos, sentimos, y necesitamos.

Favorece la escucha atenta, el respeto y la empatía y propicia el deseo mutuo de dar de todo corazón:

  • Podemos crear relaciones personales más satisfactorias, basadas en el respeto, la compasión y la cooperación.
  • Resolver conflictos pacíficamente, ya sean personales, domésticos, institucionales o internacionales.
  • Romper con efectos de experiencias pasadas y condicionamientos culturales.
  • Saber decir “no” y aceptar el “no” del otro.
  • Resolver sentimientos de culpa, miedo, vergüenza y depresión.
  • Descubrir que las personas pueden contribuir naturalmente al bienestar de otros, si lo hacen desde la libertad.
  • Desarrollar la capacidad de escucha y comprensión.
  • Terminar con patrones de pensamiento que llevan a discusiones, ira y depresión.
  • Encontrar las necesidades que dan vida a individuos, familias, colegios, comunidades y empresas.

La CNV permite perdonarnos a nosotros mismos mediante la detección consciente de las necesidades que estábamos intentando satisfacer cuando hemos hecho algo que luego lamentamos, y centrar nuestra atención en lo que verdaderamente necesitamos.

Mediante el proceso de la CNV aumentamos nuestra capacidad para responder con habilidad ante las diferentes situaciones de la vida cotidiana, dotándonos de responsabilidad para con nuestra ecuación de decisión. Es decir, somos capaces de reconocer nuestros  sentimientos y responder con habilidad a nuestras necesidades, mediante la paralización de los juicios de valor y el examen interior de nuestros sentimientos y necesidades, así como su expresión sana.

La CNV se está mostrando como una herramienta útil y terapéutica en el trabajo con personas que padecen ansiedad excesiva, inestabilidad emocional o problemas de comunicación, entre otras dificultades, en el marco del trabajo de las habilidades sociales.

Jesús Mendieta Martínez (División DKG) /StarviewerTeam International 2011.

Apéndice

Algunos sentimientos básicos que todos tenemos

-Sentimientos cuando nuestras necesidades están satisfechas:

–       Agradecidos/as

–       Conmovidos/as

–       Deseosos/as

–       Optimistas

–       Emocionados/as

–       Orgullosos/as

–       Alegres

–       Aliviados/as

–       Asombrados/as

–       Cómodos/as

–       Energéticos/as

–       Esperanzados/as

–       Estimulados/as

–       Inspirados/as

–       Realizados/as

–       Seguros/as

–       Sorprendidos/as

-Sentimientos cuando nuestras necesidades no están satisfechas:

– Abrumados/as

– Avergonzado/as

– Confundidos/as

-Desalentados/as

– Desesperados/as

– Desilusionados/as

– Desilusionados/as

– Desesperanzados/as

– Enfurecidos/as

– Enojados/as

– Frustrados/as

– Impacientes

– Incómodos/as

– Inútiles

– Irritados/as

– Nerviosos/as

– Preocupados/as

– Reacios/as

– Solos/as

– Tristes

Algunas necesidades básicas que todos tenemos

Autonomía:

•  Elección de ideales/objetivos/valores

•  Elección de proyectos para lograr nuestros propios ideales, objetivos y valores

Nutrición y cuidado físico:

• Aire

• Agua

• Alimentación

• Descanso

•  Expresión sexual

• Contacto Físico

•  Movimiento, ejercicio.

• Protección de aquellas formas de vida que amenazan a la vida: virus, bacterias, insectos, animales depredadores

• Vivienda

Celebración y conmemoración:

•  Celebración de la creación de la vida y de los ideales alcanzados.

• Conmemoración de las pérdidas: de los seres queridos, los ideales, etc. (Duelos)

Esparcimiento:

•  Diversión

•  Risa

Integridad:

• Autenticidad

•  Creatividad

•  Propósito

• Autoestima

Comunión Espiritual

• Armonía

•  Belleza

•  Inspiración

•  Orden

•  Paz

Interdependencia:

• Aceptación

• Agradecimiento

• Amor

• Apoyo

•  Comprensión

•  Comunidad

•  Confianza

•  Consideración

•  Contribución al enriquecimiento de la vida

•  Empatia

•  Honestidad (la que nos da el poder para aprender de nuestras propias limi­taciones).

•  Proximidad

•  Respeto

•  Seguridad

•  Seguridad emocional

Bibliografía

–       Marshall B. Rosenberg, Ph. D. 2006. Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida. Gran Aldea Editores.

– Para mayor información sobre Comunicación no violenta: Center for Nonviolent Communication (CNVC)

www.cncv.org  2428 Foothill Boulervard, Suite E+La Crescenta, California 91214, USA

Email: cnvc@CNVC.org   Teléfono en Estados Unidos: 1-818-957-9393

www.comunicaciónnoviolenta.com

Asociación Española para la Comunicación No Violenta

www.vivenciaempatica.org

Fundación para la Comunicación No Violenta en Bogotá, Colombia 

www.cnv.argentina.com.ar

Comunicación No Violenta Argentina

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DRUNVALO: EL DINERO COMO FLUJO DE ENERGÍA

Todos hemos escuchado la advertencia, “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de Dios”. Desde un punto de vista bíblico, el dinero -o al menos el amor al dinero- es la raíz de todo mal.

Pero, ¿por qué?

Desde un punto de vista espiritual, el dinero y el materialismo son ilusiones que esconden la verdadera naturaleza y significado de la vida. Si nuestro verdadero propósito involucra el
 recordar y vivir un viaje sagrado que lleva hacia la conciencia continua de la presencia de Dios, entonces la obsesión con la riqueza y las posesiones nos puede perder.

Dicho esto, podemos darnos cuenta que algunos de los seres más avanzados espiritualmente que han caminado por la Tierra, también han estado entre los individuos más acaudalados de sus culturas (Saint Germain y José de Arimatea vienen a la mente.) Así que siento que el concepto del dinero se clarifica, si podemos comenzar a percibirlo como energía. Cuando lo ponemos en ese contexto, el dinero es un “flujo de energía” similar a la energía de Fuerza de Vida -prana o chi- y que no es espiritualmente diferente de la energía cinética o atómica, de la electricidad, el calor, o cualquier otra fuerza natural.

Como con todas las formas de energía, el flujo de dinero sigue las Leyes de la Creación. Y como con todos los flujos de energía, el equilibrio es la clave. Los aparatos eléctricos sólo funcionan con el flujo de corriente apropiado. Demasiado, y los cables y el equipo se queman; muy poco, y nada funciona. Es lo mismo con el calor que nos mantiene calientes y confortables. Demasiado, y nos quemamos; muy poco, y nos congelamos.

Pero, ¿qué es “demasiado” para un ser humano? Como con todas las otras formas de energía, la respuesta a esto es una cuestión individual, dependiendo en la función y propósito en la Vida. La cantidad apropiada de calor para hacer nuestros hogares confortables, sería deplorablemente inadecuada para hacer herraduras para caballos. La cantidad de electricidad que una cámara digital utiliza, sería como una gota de agua en una cubeta para operar un refrigerador. La cantidad de dinero que es apropiada para otro, es algo que no podemos juzgar. Sólo lo podemos determinar para nosotros mismos.

Pero existe un criterio que podemos aplicar al dinero, como a todas las formas de energía, y esto es que debe fluir. Así como experimentamos la insuficiencia de chi en el cuerpo como enfermedad, también experimentamos el flujo insuficiente de dinero como carencia.

En nuestra cultura moderna, la carencia de flujo de energía financiera generalmente se convierte en una forma de estrés que nos puede distraer de nuestro camino. Pero la situación inversa es igualmente dañina. Demasiado chi, bloqueado y concentrado, lleva a la enfermedad en el cuerpo. Y el dinero que es acumulado con miedo porque no tendremos suficiente, también lleva a una condición de malestar espiritual.

Cuando estamos en equilibrio con el dinero, confiamos plenamente en que cualquier cosa que necesitemos será proveída. No tenemos miedo de gastar dinero en nosotros mismos o para ayudar a otros. El dinero en sí mismo no es el problema. Nosotros hacemos lo que venimos a hacer aquí, sabiendo que los recursos fluirán a nosotros y a través de nosotros.

Así que la clave parece ser la realización de que la abundancia, como el amor, existe en una medida apropiada tan pronto como liberamos los miedos en torno a ella. Como el amor, el dinero simplemente fluye hacia nosotros conforme lo necesitamos y fluye desde nosotros conforme buscamos crear paz y belleza a nuestro alrededor, para nosotros y para otros. Con la facilidad y entendimiento que nacen de la fe en nosotros mismos y en el Creador, nuestra vida financiera puede convertirse en la manifestación de todo lo que es bueno.

¿CÓMO PUEDES COBRAR POR LAS ENSEÑANZAS ESPIRITUALES?

Estoy por compartir con ustedes mis propias experiencias sobre cobrar por una enseñanza espiritual. Esto que comparto es mi regalo, en un nivel práctico, para aquellos de ustedes que están enseñando información espiritual ahora, o especialmente para aquellos que están a punto de enseñar. Si eres un buscador, tal vez esto te ayude a comprender el balance precario que los maestros espirituales deben encontrar, si quieren permanecer en integridad con lo que te cobran para asistir a sus cursos

Cómo comencé a Enseñar

Hace casi veinte años, mis guías me pidieron que enseñara lo que se me había instruido en los doce años anteriores. Yo no sabía, durante todos los doce años de mi entrenamiento, que se me pediría esto. Por lo que la petición me llegó de sorpresa.

La petición también me causó un impacto. Tanto, que al principio dije que no. No quería hacer pública mi vida. Sólo estaba pensando en mi mismo. Pero durante un periodo de casi dos semanas, mis guías me dejaron clara la Ley Espiritual que dice, que cuando recibes un regalo espiritual, no lo puedes guardar sólo para ti. Debe ser compartido con otros. Cuando vi la verdad de lo que me estaban diciendo, con renuencia acepté enseñar lo que había aprendido.

Conforme me dispuse a prepararme para enseñar un curso sobre la meditación MerKaBa de ascensión y la Geometría Sagrada – las formas sagradas y las proporciones que generan la Creación en la que vivimos -, me encontré con un problema ordinario y cotidiano: ¿Debía cobrar dinero por este conocimiento espiritual, o debía darse gratuitamente?

Esta era una pregunta que nunca había entrado a mi mente hasta ese momento. Realmente no sabía qué hacer.

Las Tradiciones Espirituales Difieren

Mi primer pensamiento, debido a que yo asistí a escuelas católicas cuando estaba creciendo, fue que las enseñanzas debían otorgarse libremente. Muchos cristianos creen que porque Jesús regaló sus enseñanzas, los maestros espirituales de hoy también deben hacerlo.

Pero durante los doce años anteriores, mis guías me habían estado mandando a todo el mundo, aprendiendo de diferentes fuentes y los maestros espirituales y tradiciones con las que me encontré, todas plantean diferentes ideas sobre cobrar por el conocimiento espiritual.

Durante varios de los doce años, por ejemplo, fui un sufí y la tradición sufí dice exactamente lo opuesto a la tradición cristiana. Los sufís me enseñaron a no regalar nunca el conocimiento espiritual. Los maestros sufíes con los que estudié, creían que debía existir un intercambio. Este no tenía que ser dinero, pero tenía que haber un intercambio o el alumno se perdería la lección.

Desde estos dos polos opuestos, comencé a contemplar qué hacer.

¿Qué haría Jesús?

Entonces pensé en Jesús. Si él estuviera vivo ahora, ¿podría predicar de la misma forma que lo hizo hace 2000 años? Y vi inmediatamente que la respuesta era no. Para empezar, reunir a miles o incluso cientos de personas en las ciudades, es ilegal en estos días. Si lo intentara, Jesús sería arrestado inmediatamente y multado. Y si continuara haciéndolo, lo meterían a prisión. Para reunir personas en forma legal, tendría que haber contratado gerentes para obtener licencias de asamblea, o rentar locales dentro de las ciudades, lo que es muy caro. Si viajara fuera del país en donde viviera, tendría que tener pasaporte y boletos aéreos.

En otras palabras, si Jesús hubiera desarrollado su ministerio bajo condiciones del siglo XXI, se hubiera enfrentado con los mismos problemas de “dinero” con los que se enfrentan todos los maestros espirituales de hoy. Así que, por razones simples y prácticas, los maestros espirituales deben cobrar algo o encontrar a alguien que pague los gastos por ellos. De cualquier forma, los gastos son un hecho de la vida.

La primera realidad con la que me enfrenté, fue el hecho innegable de que si yo iba a reunir a cientos de personas bajo un techo, tendría que pagar por el espacio. Yo no tenía nada de dinero, así que, ¿cómo iba a pagar por este local? Se volvió terriblemente claro que tendría que cobrar algo o no podría ni siquiera comenzar a enseñar.

Entre más me daba cuenta de los costos para organizar un seminario – cuentas de teléfono, costos de correo, equipo electrónico y audiovisual, sistemas PA, boletos de avión para varias localidades y todo lo demás – se volvió absolutamente claro que iba a costar dinero enseñar, me gustara o no.

Más aún, si un maestro espiritual va a dedicar su vida entera a la enseñanza, como se me pidió que yo lo hiciera, tenía que haber suficiente dinero extra para pagar las necesidades simples de la vida – renta, comida, etc. Y tomando todas estas cosas en consideración, me di cuenta que lo que era importante en el mundo de hoy, era que el intercambio del que hablaban los sufís fuera “justo.”

Existen organizaciones espirituales que requieren que les dones todo lo que posees antes de enseñarte y algunos que te piden precios tan altos, que sólo pocas personas podrían pagar por su conocimiento espiritual. Una, que no identificaré, les pedía a los estudiantes que pagaran más de $100,000 dólares por la información. Estos son ejemplos extremos y en mi mente están equivocados. No son justos.

Regalarlo

Después, cuando comencé realmente a enseñar, descubrí que no importa qué precio le pongas a la clase o seminario que estés enseñando, para algunas personas será demasiado caro. Hay personas que son tan pobres – especialmente en otros países – que cualquiera que sea el precio es imposible para ellos.

Mi primera solución a esto, fue permitir lugares gratis para aquellos que no podían pagar.

Y fue allí cuando comencé a experimentar directamente la razón del entendimiento sufí, de que nunca debes regalar el conocimiento espiritual. Yo realmente no sabía por qué los sufís creían en esta idea, pero la respuesta se desplegaba ahora justo ante mis ojos.

Curso tras curso, conforme daba lugares gratis a aquellos que decían que de otra forma no podían asistir, experimenté que eran estas personas – a las que se les permitió entrar gratis – las que nunca comprendieron lo que se estaba enseñando. Incluso descubrí que si otra persona le pagaba la clase a alguien, había el mismo problema. Los estudiantes gratuitos casi siempre eran los que llegaban tarde y se iban a la mitad. Eran los que se quedaban dormidos o hablaban durante la clase. E incluso más importante, eran los que no practicaban realmente la meditación después de terminado el curso. Las razones de los sufís para no regalar nunca el conocimiento espiritual, eran evidentemente aparentes.

Un Intercambio Justo

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Decidí que el intercambio era sumamente importante. Si los alumnos recibían la enseñanza gratis, no tendría significado para ellos, pero el intercambio no tenía que ser dinero. En lugar de dinero, podían dar tiempo y energía. Al hacerlo así, involucrarían su deseo por aprender y tendría significado para ellos.

Por lo que les propuse a aquellos que decían que no podían pagar, que si donaban su tiempo como voluntarios en una institución de beneficencia como la Cruz Roja – suficiente tiempo, basado en 10 dólares por hora, para pagar por el taller – entonces podían asistir gratis. Les pedí una carta de la institución para verificar su tiempo.

Todavía hago eso actualmente. Y lo que es verdaderamente fascinante, es que sólo una persona de cada cincuenta, ¡realmente me toma la oferta! Aunque no estén trabajando y pudieran donar fácilmente su tiempo, resulta que la mayoría de los que piden venir a mis talleres sin pagar, no lo están haciendo por un profundo deseo espiritual, sino simplemente porque quieren obtener “algo por nada.”

Cómo Afectan las Creencias en los Resultados

Otra parte de la ecuación de pagar por el conocimiento espiritual, es que lo que sea que creamos que es verdad sobre el dinero, afecta el resultado. Cuando recién comencé a enseñar, decidí que lo justo eran $222 dólares por tres días. Apenas podía pagar todos los gastos, pero esa cantidad me parecía justa a mí.

Sin embargo, mi secretaria, que arreglaba los cursos y que hablaba con los estudiantes potenciales, pensaba que esta cantidad era excesivamente alta. Incluso cuando podía ver en los libros que realmente estábamos perdiendo dinero, ella todavía creía que el taller era demasiado caro. Y así, cada vez que alguien llamaba para registrarse para un curso, sus creencias se transferían a la persona que se estaba registrando. Inevitablemente, pedían un plan de pagos. Terminé con cientos de personas haciendo pagos, lo que nos estaba enviando lentamente hacia la bancarrota.

Después mi secretaria se cambió a otro estado y la reemplacé con una mujer que creía lo opuesto a su predecesora. Ella creía que lo que estaba cobrando era definitivamente muy poco. Así que me convenció para subir el monto a $333 dólares. Y debido a que ella pensaba que este importe era justo, desde que ella llegó, ni una sola persona sintió que necesitaba un plan de pagos. ¡Ni una sola!

Esta historia muestra claramente que lo que tú crees afecta el resultado – incluso con el dinero. (Incidentalmente, esto es igualmente verdadero si tienes una práctica de curación, no aplica sólo a la enseñanza.)

El Éxito Financiero es Importante

Hoy, después de casi veinte años de experiencia sobre el tema de pagar por el conocimiento espiritual, creo más que nunca que necesita haber un intercambio. Este necesita ser justo, pero no cobrar por una enseñanza espiritual no funciona, ni para el maestro, ni para el alumno.

Y lo que tú creas personalmente sobre el dinero, afectará el resultado. Tus creencias sobre el dinero determinarán finalmente si tienes o no, éxito económico.

Y tener éxito económico es importante, porque mientras no lo tengas, estarás limitado en tu habilidad para compartir con otros las enseñanzas espirituales que Dios te ha otorgado.

En amor y servicio
Drunvalo

Sedona, Arizona, USA