Blog para el despertar de la consciencia

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REVELACIÓN HUMANA: ¿QUIÉNES SON LAS SEMILLAS ESTELARES?

Te dejo este bello y poético vídeo lleno de verdades.

TE DESEO UN FELIZ 2017

Creo que este es un buen mensaje para dar la bienvenida al año que está a punto de nacer, un nuevo ciclo que trae más amor, más consciencia, más abundancia, más tolerancia, más paz, más igualdad, más empatía, más humildad, más equilibrio, más alegría… Gracias al siempre claro y consciente Sergi Torres por haber despertado tanto y tan bien, y gracias a ti por estar en el camino que lleva a la felicidad. Feliz año.

NO HAS ENCARNADO PARA TRABAJAR

Interesante reflexión que nos propone Emilio Carrillo, grande, como siempre.

SIETE GRANDES MISTERIOS DEL SER HUMANO

NOSOTROS. LA REVOLUCIÓN DESDE EL CORAZÓN. DESGARGA PDF

He puesto a disposición el pdf de mi primer libro para muchas personas de américa que tienen unos elevados costes de envío para adquirir el libro en papel, creo que es una buena solución. Ya tengo escrito el segundo que aparecerá en diciembre de 2016, titulado “VOSOTROS”, y estoy recopilando documentación para escribir el tercero que tendrá por título “ELLOS” y tratará sobre las fuerzas de la oscuridad que nos quieren mantener sometidos y a su servicio.

Te dejo la presentación de “NOSOTROS”, son las primeras páginas, si te interesa tienes la opción de descargar el pdf del libro completo por un precio muy reducido en el enlace “NOSOTROS” que aparece en la cabecera del blog.

NOSOTROS. LA REVOLUCIÓN DESDE EL CORAZÓN

PRESENTACIÓN

En este primer libro que me dispongo a escribir quiero, quizá, tocar demasiados temas y muy importantes. Voy a hablar sobre modelos sociales, política, economía, espiritualidad… Siempre serán mis propias reflexiones, no me dispongo a escribir tras consultar otros libros y documentarme sobre determinados temas. Quiero dejar escrito aquí lo que mi razón y mi alma desee expresar aún con cierto riesgo, pero no me preocupa el riesgo ya que éste carece de valor si tan sólo una persona que haya leído estas páginas inicia su propia revolución desde el corazón, que es lo que realmente importa. Más bien creo que es importante abordarlos de forma sencilla y directa, con respeto y tolerancia pero sin miedo porque el miedo, querido lector, paraliza el mundo y a las personas. Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo.

Mi ánimo no es el de revelarme como el escritor estrella del año, esas trampas del ego ya las conozco y me río bastante al verlas pasar. No lo pretendo. Dicen, yo al menos lo he oído desde pequeño, que una persona a lo largo de su vida debería tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Pues bien voy por la tercera, las otras dos ya las he realizado y quizás esa sea otra pequeña motivación más que me impulsa a escribir esto.

Hoy día existe una clara división entre la gente que trabaja, con una educación básica o media, y unos ingresos mensuales medios de 1.000 euros y otra gente, los menos, que dirigen, no trabajan y se procuran una educación elitista, endogámica y conservadora.

Existe un riesgo tremendo al intentar escribir como se piensa, con las palabras justas y exactas. Tengo tendencia a expresarme con los conceptos más justos y exactos posibles, y de la forma más económica; no soy muy hablador y me encanta resumir y resumir hasta deshacerme de todo aquello que no aporte “miga”, por eso intentaré en lo posible estirar las ideas con más palabras de las que a mi juicio son necesarias.

Después de reflexionar durante años sobre lo que veo, no me gusta, por eso después de reflexionar durante algunos años sobre la estructura de la sociedad (estructura productiva, distribución de los trabajos, horarios, salarios, beneficios) voy a escribir en estas páginas algunas ideas con el fin de provocar una reflexión personal en el lector (tú). Se trata de iniciar una revolución personal, individual, hacia la evolución de la especie humana. Ésta siempre es la puerta del crecimiento, la auténtica evolución que te hará plantearte cosas que antes no te planteabas. Una revolución personal es un cambio de estado. Así como el agua puede pasar de sólido a líquido y luego a gas para volver a licuarse, tu mente también puede cre­cer un poco más y plantearse preguntas que provoquen un cambio de conducta en ti, aunque éste sea ligero. Cualquier pequeño cam­bio en tus conductas diarias es un gran paso que antes has interiori­zado y consolidado en tu mente-alma-espíritu. Plantéate ser, pensar y actuar como una buena persona: acción correcta, palabra correc­ta, pensamiento correcto. Si ya lo haces deja de leer este libro, qui­zás te aburras.

Yo, cuando era un adolescente, me atrevía a tirar papeles, plásticos, cualquier cosa al suelo sin la menor preocupación ni sentido de culpa. Hoy ni se me ocurriría hacerlo, es más, cuando veo hacerlo a otras personas que me rodean pienso en esto que te escribo: “-Esta persona todavía no ha comprendido… Su mente no ha integrado… No ha cambiado esta actitud porque no ha integrado otros concep­tos previos necesarios”. No le juzgo pensando lo guarro que es y lo estúpido de su acción, esa es una trampa que hay que evitar.

Ocurre de manera similar con el volumen a la hora de hablar. Hay personas que no incluyen en su realidad que puedan molestar a otras al hablar en tono más elevado. No son malas personas, no lo hacen para molestar, simplemente no lo han integrado porque antes deben integrar (aprender) otra serie de conceptos necesarios para retener el concepto de no hablar a gritos sin importar quién te rodea. Si has ido de camping por España entenderás mucho mejor lo que digo.

No se trata de abundar en ejemplos, hay muchos, lo importan­te es comprender que necesitamos ir aprendiendo e integrando con­ceptos para evolucionar en nuestro entorno inmediato y estos con­ceptos son la base donde deberán apoyarse otros nuevos que sin los primeros no podrán prosperar. No podrás hablar en voz baja si no integras antes que existen otras personas a tu alrededor a las que no les importa tu devenir en ese momento y necesitan silencio. No in­tegrarás el respeto si no lo has vivido antes.

Se trata de ser mejor persona por la vía de la consciencia y refle­jarlo diariamente a través de todo lo que se hace. Solo así nuestra sociedad será más íntegra, justa y libre.

Esta revolución, como digo, sólo es posible por la vía de la cons­ciencia. Pero ¿qué es la consciencia? Mucho hablamos de ello y me gustaría definir un poco el término antes de continuar ya que es un concepto que va a aparecer frecuentemente a lo largo de la obra. La consciencia es la cualidad de la persona para darse cuenta de su propia existencia esencial, permite a un ser pensarse (pensar sobre sí); dota a un individuo de capacidad de reflexión sobre su existen­cia, y por ende, sobre sus actos. Esto le permite analizar lo que ha hecho para valorar si puede hacerlo de otra forma (mejor, menos costosa, más económica, menos dolorosa, más simpática, efectiva, contundente, dulce, amorosa…).

La consciencia nos hace personas capaces de vivir en grupos organizados con cierto número de normas de convivencia, al menos a algunos de nosotros.

Podrás pensar ahora qué diferencia hay entonces entre “cons­ciencia” y “conciencia”, a mi juicio, a nivel semántico ninguna. Yo prefiero añadir la “s” para respetar el origen etimológico del térmi­no latino que origina esta palabra: “Cum scientia”. Traducido de forma literal viene a significar “Con conocimiento” “Con sabiduría”. Por lo tanto podemos derivar que una persona que dirige su existencia de forma consciente es una persona que filtra sus actos a través de la sabiduría y el conocimiento: dos importantísimas co­lumnas que sirven de fundamento y abren el paso a otros importan­tes conceptos de vida como la compasión, la razón, la reflexión, el amor, la paciencia, el perdón…

Es un intento de mejorar nuestro actual sistema social, político y económico haciéndolo más justo, democrático, igualitario y parti­cipativo. Indudablemente si todos los habitantes de este bello y excepcional planeta utilizásemos la consciencia como eje fundamental de nuestras acciones y pensamientos, conseguiríamos mejorar en un alto grado nuestro actual sistema, pero eso no ocurre. Podrás pensar que es imposible conseguirlo, yo lo deseo tanto que me he atrevido a escribir este librito para acercar el momento en el que to­das las personas vivamos en ese nivel más elevado de consciencia. Es necesario que cambien los elementos que forman un todo para que el todo cambie también.

Intentaré agitar tus neuronas con cifras, datos y pensamientos, con ideas para que poco a poco vayas percibiendo tu gran poder, para que poco a poco vayas asumiendo que tienes tanto poder que podrías cambiar tu vida con solo pensarlo, para que asumas todo tu poder y tomes conciencia de que lo que no hagas tú no lo va a ha­cer nadie. Es más, lo que no hagas tú muy probablemente lo harán otros, y seguramente lo harán en su propio beneficio. Si es que no están utilizando su poder consciencial (como diría mi amigo Emilio Carrillo) para conducir su vida.

Ser bueno, ser buena, no es sinónimo de ser gilipollas (tonto, lelo) y por esta razón básica tenemos la obligación de actuar siempre correctamente pero sin dejar que nada ni nadie (estado, políticos, ciudadanos, situaciones…) nos avasalle y/o nos anule. Ser “una buena persona” es difícil porque en muchos aspectos el montaje en el que vivimos nos empuja a no serlo, a no ser que nuestro nivel de consciencia nos permita ver la trampa y no caer en ella. Conside­ro que es esencial ser una buena persona (que no es fácil) para que nuestra sociedad continúe evolucionando positivamente.

No se trata pues de un libro de espiritualidad ni de auto ayuda, bueno, la auto ayuda cabe como consecuencia de la toma de consciencia. Prepárate para una lectura divertida en algunos momentos, pero profundamente sincera, a veces amarga, real.

Soy consciente de que no tengo todas las soluciones, ni siquiera unas pocas, pero estoy completamente seguro que el actual modelo social nos está llevando a un notable retroceso en lo que se refiere a derechos humanos, justicia social e igualdad de oportunidades. El actual modelo político basado en la dualidad está muerto, todavía no lo hemos enterrado pero esto sucederá más pronto que tarde.

La dualidad nos rodea, de hecho la Tierra es un planeta dual. No ocurre lo mismo en otros planetas donde la vida se ha desarrollado también (pero eso lo dejo para otro momento). Aquí en nues­tro amado planeta todo es dual, es nuestra universidad, es nuestro lugar de aprendizaje donde debemos siempre elegir entre pares, y fruto de nuestras elecciones se manifestará nuestro futuro. Antes o después, arriba o abajo, izquierda o derecha, alegre o triste, pobre o abundante…

Cada día de nuestra vida colecciona cientos y cientos de decisiones.

De entre el amplio abanico de pares existe uno que nos atonta y amordaza como atrae a un niño un caramelo grande y colorido, se trata de nuestro sistema político, inventado hace unos siglos y que ha venido demostrando su terrible eficiencia hasta nuestros días. Unos pocos se mantienen en el poder a costa de aparentar cambios en una dualidad de izquierdas-derechas, progresismo-conservadu­rismo, o como le queramos llamar. El objetivo esencial es que sean ellos quienes siempre gobiernen y que nunca lo hagan los ciudadanos, el temido pueblo.

Nuevos movimientos ciudadanos se están reagrupando y asu­miendo el poder en las instituciones en un proceso lento pero con­tundente. Ha llegado el momento no solo de abrir los ojos, sino también los brazos, también el corazón, también la mente y los sen­timientos para construir entre todos, de una vez por todas, un mo­delo de sociedad justa, en armonía con la Tierra y equilibrada, don­de todos podamos desarrollarnos felices y contentos, donde no se explote a nadie. No se puede esperar menos, no se debe esperar menos.

También quiero dejar patente antes de empezar que la dicotomía izquierdas/derechas está ampliamente superada. Como dice mi ami­go y profesor de filosofía J. Antonio, ser de izquierdas o ser de dere­chas es no ser nada. Son términos abstractos que no tienen sentido porque cada cual actúa en cada momento según la situación, dán­dose conductas típicas de la derecha o de la izquierda en todo tipo de personas. Son conceptos antiguos, abstractos, sin sentido. Son herramientas que se han usado para polarizarnos, para dividirnos y finalmente para enfrentarnos.

Es por esto que te doy la bienvenida seas de la ideología que seas porque lo que expondré a continuación tiene todo y nada que ver con la política.

(Del gr. πολιτική).

  1. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
  2. f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.
  3. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
  4. f. Cortesía y buen modo de portarse.
  5. f. Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.
  6. f. Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o enti­dad en un asunto o campo determinado.

¡Salud!

LA CIENCIA DE VIVIR LA VIDA

Fuente: Centro Nagual

¿Funcionamos como científicos investigadores de nuestra propia vida?

Si estamos en un nivel muy bajo de autoconciencia o lo que es lo mismo, funcionamos como animales, solo nos guiamos por los instintos y vamos como pollo sin cabeza.

Si permanecemos en un estado infantil y buscamos simplemente ser obedientes y hacer caso a las normas del sistema o de la religión del momento, entonces no tenemos criterio propio y nos dejamos llevar por lo que otros nos dicen que tenemos que hacer. Si esas normas fueran perfectas, funcionaría, pero adaptarse a sistemas patológicos es transformarse en un enfermo.

Si hemos madurado un poco y empezamos a discernir por nosotros mismos lo que tenemos que hacer, entonces nos vamos a guiar por nuestra propia experiencia e historial. Y esto solemos hacerlo en base a nuestras propias hipótesis. Pero ¿qué pasa con las hipótesis que están equivocadas, que tenemos desde la infancia y que no llegamos a contrastar nunca de verdad por miedos o apegos excesivos?
La vida continuamente nos trae desafíos. De cada cosa que nos pasa concluimos que es buena o es mala. Por tanto, vamos a sacar una enseñanza, que se dividirá en tres aspectos: un miedo, un deseo y una conclusión sobre nosotros mismos. Es decir, si la experiencia nos dio placer porque se cumplió el deseo, nos va a crear un apego –a querer más de eso-. Si la experiencia, al contrario, nos pareció desagradable, nos va a producir aversión, o miedo y en el futuro la vamos a intentar evitar. Además, nosotros estamos continuamente construyendo nuestra identidad en base a lo que creemos que significa lo que nos ha pasado. Con cada experiencia vital pensamos algo así como “¿esto dónde me deja a mi?”.

El problema es que cuando somos niños no tenemos criterio, ni razón, ni distancia, ni testigo, ni sabiduría suficiente como para comprender por qué nuestros mayores se comportan con nosotros como se comportan. El niño no puede hacer otra cosa que amar. Y frente a los déficits amorosos o de comportamiento de sus padres, se va a tener que adaptar, porque no tiene otra opción. Depende de ellos totalmente. Si somos hijos del ogro y de la bruja, pues tendremos que construir una personalidad que se adapte a la casa en la que vivimos y de la que dependemos totalmente. Por tanto, nos separamos de nuestra esencia, de nuestra verdad, de nuestra realidad, y empezamos a tener miedos y deseos equivocados o mal dirigidos, empezamos a pensar cosas de nosotros mismos que son erradas, simplemente porque los ejemplos que nos dan y el modo en que nos tratan pudo ser equivocado. Muchos padres intentan, sin darse cuenta, arreglar su propia infancia en la de sus hijos y no les dejan ser ellos mismos. Los pobres padres, que lo hacen de buena fe. Cada uno hace lo que puede con lo que sabe y con lo que le hicieron a él.

Con cada experiencia que viva que le resulte traumática, el niño tomará una conclusión errada sobre sí mismo, porque a mayor sufrimiento, mayor equivocación en el significado de lo que le está pasando. Si los padres no tienen sanada su capacidad de dar amor, el niño creerá que él es el defectuoso y que no merece amor. Si sus padres no son capaces de demostrarle que están contentos con él, el niño creerá que es malo, que no vale. Si los padres no le dan una atención de calidad, el niño abandonará la posibilidad de conseguirla en base a ser amoroso y positivo y empezará a intentar conseguirla en base a ser negativo y agresivo. Si tampoco le funciona la atención a palos, se colapsará hacia dentro y cortará la relación con el mundo.

El niño es una maquinita biológica de adaptación al entorno de quien le cuida. El problema es que esas conclusiones que tome sobre sí mismo le condicionarán. Cuanto más antiguas sean las experiencias negativas, más intensas, más repetidas y más cercano el parentesco del perpetrador que se lo hace, más influencia tendrán en él, más condicionado quedará y más lejano de su propio potencial quedará.

Esos apegos (si no recibió amor se hará dependiente -o todo lo contrario, solitario y huraño-), esos miedos (si no le dieron seguridad se creerá desvalido -o todo lo contrario, agresivo y paranoico-) y esas conclusiones que ha tomado sobre sí mismo (“soy incapaz, tengo que ser mejor, no merezco ser amado”) le hacen que tenga una hipótesis sobre la vida que, directamente, está equivocada. Eso es lo que los budistas llaman ignorancia, de la que hay que salir porque es la causa de todo sufrimiento psicológico. El ego es una estructura imaginaria que básicamente es un producto del miedo y el sufrimiento infantil y está estructurada, sobre todo, en la ignorancia de quiénes somos y cuál es la verdadera relación que existe entre el yo, el mundo y la divinidad.

Así que muchos vamos por la vida con un método de vida, con un mapa que, desde la infancia, tiene leyes erróneas. Nos decimos a nosotros mismo y a los demás “es que yo soy así” para justificar nuestros déficits. Y muchos no nos planteamos porqué soy así ni cómo solucionarlo. Somos científicos que no verificamos las hipótesis que dedujimos en nuestra infancia. No podemos probar las hipótesis, los miedos y los apegos tan fuertes no nos dejan.

Si probáramos a hacer cosas nuevas, a lo mejor nos damos cuenta de que la hipótesis estaba equivocada. Pero no podemos porque en el fondo creemos que si probamos vamos a tener que cambiar y si cambiamos, ya no sabremos quienes seremos. Y más y más en el fondo, está escondido a creer que si cambiamos de verdad, nuestros padres no nos querrán. Porque en el fondo, la personalidad adaptativa que hicimos, el ego, pretendía intentar cambiar a nuestros padres para que nos quisieran bien y nos pudiéramos sentir por fin niños buenos, queridos, protegidos, respetados y valorados en su justa medida. Y en esas seguimos sin darnos cuenta, aunque seamos cincuentones o nuestros pobres progenitores lleven muertos veinte años. Perdonarlos, comprender lo que a ellos les hicieron, amarlos pese a sus déficits, ser compasivos con ellos y sobre todo, dejar de pedirles inconscientemente lo que nunca nos darán es parte del trabajo que nos arregla a nosotros mismos.

La vida, cuyo orden y sabiduría es inimaginable tiene un mecanismo para hacernos sentir si estamos en la línea de su orden o no: el sufrimiento adulto. El estado emocional que tenemos de fondo no se basa tanto en lo que nos pasa, si no que es fruto del juicio moral que hacemos de nosotros mismos, de nuestro propio comportamiento: tenemos un radar interior que no deja de mirar si estamos siguiendo nuestra intuición o no, si estamos actuando en nuestro bien y en el de los demás, si somos honestos con nosotros mismos y buscamos y decimos la verdad, si somos justos, si somos valientes… y si la respuesta a ese juicio es NO, entonces nos sentimos mal, nos deprimimos, nos culpamos, estamos ansiosos y tensos.

El sufrimiento de fondo, no el de los disgustos del momento, es el despertador que nos azuza para que nos busquemos, nos comprendamos, nos replanteemos y nos reformemos a la búsqueda de ser cada día más de verdad nosotros mismos y estar alineados con el bien común y con el amor. Y si no lo seguimos, nuestro propio radar nos da más dosis de sufrimiento y la vida otro ciclo de repetición del problema hasta que nos demos cuenta. El universo no tiene prisa. Él es el tiempo y el espacio, la luz, la verdad y la vida.

AQUÍ Y AHORA

Hoy quiero compartir una reflexión contigo. Tengo 48, y ya llevo unos años ocupándome de la información oculta, urgando aquí y allí, leyendo, conectando, dedicando tiempo a buscar respuestas que no son fáciles de encontrar. He asistido a conferencias, seminarios, jornadas, cursos… He visto películas, documentales, leído libros, hablado con personas… He ido poco a poco sacando conclusiones, he tenido conversaciones con gente que sabe, he viajado, he meditado y orado, y de momento solo sé que no sé nada.

Conozco muchas teorías que no se pueden demostrar sobre el origen del ser humano en la Tierra, sobre la existencia de Dios, de los ángeles, arcángeles, querubines, entidades luminosas y oscuras, sé algo sobre reptilianos, draconianos, illuminati, sobre el club Bildelberg, sobre intraterrenos y sobre el cuarto Reich en la Antártida. He estudiado algo sobre Un Curso de Milagros, visto vídeos de Enric Corbera, de la Casado, soy seguidor de la Caja de Pandora (y reportero), conozco sobre el Reiki, la sanación Zen de Suzanne, sobre las teorías de la Tierra Hueca, sobre las conferencias de Rodrigo Romo, sobre las investigaciones de mi amigo Rafapal, sobre Sergio Pop, Nicolás Pauccar, Víctor Brossa, Pamíes, Forcades, Cristian Zeballos, las matemáticas áureas y védicas de Adrián… He aprendido mucho con el enorme amor de Emilio Carrillo, he compartido un viaje a Egipto con el maestro piramidólogo Gabriel Silva, estoy rodeado de amigos y amigas que están también, en mayor o menor medida, en el tema del despertar de consciencia y he tenido experiancias muy positivas y alguna menos en estos mundos.

Puedo decir que intento que mi vida material aquí sea lo más coherente y equilibrada posible vibrando en la energía del amor y la luz, la paz y la humiladad. Me he preocupado de vivir en consonancia con la Tierra, ser honesto y honrado, coherente y bondadoso. Practico el perdón y la compasión pero siendo inflexible con la sinrazón y la injusticia… y al cabo, te preguntarás por qué te cuento todo esto.

Bien, mi conclusión en estos momentos sobre todo lo que he vivido hasta ahora es que no hay respuestas fuera, nadie va a venir a decirte que tú eres tal o cual cosa, ni que tienes la sagrada misión de salvar a la especie humana, ni que eres la encarnación de Jesús, Pedro, Lucas o Akhenatón, son adulaciones que van directamente a alimentar tu ego. La verdad auténtica no la vas a encontrar en ningún libro, por sagrado que sea, ni en ningún orador, documental o curso de lo que sea. No esperes que nadie te salve no se sabe de qué cosa, ni esperes conquestar el cielo por méritos, ni siquiera el infierno. No delegues su sagrado poder personal ni tus sentimientos, ni tu intuición, ni tu salud, ni tu tiempo, ni tu alegría, ni tu equilibrio, ni siquiera delegues tus obligaciones, ni tu alegría. Nadie aquí, ahora, puede atribuirse nada tuyo porque eso te pertenece solo a tí.

Todo eso que te rodea y que te influye existe para que tú tomes consciencia de tu enorme poder, tu poder de crear tu propia realidad aquí y ahora, de decidir qué vas a hacer el próximo segundo, día o año. Todas las cosas que te ocurren, en cierto modo, te ocurren porque tú las has provocado. Todas las personas con las que te encuentras aparecen en tu vida porque te van a ayudar a comprenderte a tí, aquí y ahora.

Las respuestas, amigo, amiga, las tienes en tí, dentro de tí, dentro de tu mente, de tus sentimientos y de tus emociones, de tus momentos de ira y de tus momentos de éxtasis. Sólo tú eres la clave para tu propia evolución, que ocurrirá justa y exactamente en tu nivel de comprensión porque solo te sirve a tí. Es tu experiencia de vida y es lo que te sirve para comprender.

Yo soy un ser intemporal, venido de ni se sabe dónde, que habita ahora un cuerpo basado en el carbono que está viviendo una realidad en este planeta, un juego dentro de una mátrix diabólica, dura, cruel y al tiempo tierna y amorosa… ¿Lo ves? Todo lo filtras tú a través de tu SER. Soy lo que quiera ser dentro de las limitaciones de esta realidad que habito, por eso estoy convencido de que todo es perfecto, todo está bien por muy mal que esté. Vivo en un tablero de juego pero mi existencia viene de antes e irá más allá. No te preocupes por nada, obra según tu corazón y utiliza tu razón para corroborar. Así puede que encuentres mejor la felicidad.

Evidentemente somos manejados, al menos supervisados, por algunos seres o entidades superiores, de lo contrario las cosas nos irían bastante mejor. No lo comprendo todo, pero de esto último estoy seguro. Vive, sé feliz y coherente y deja vivir, porque cada cual tiene su propio camino, al margen de valores morales, religiones y creencias. Somos dioses viviendo una partida para aprender más.

Yo sigo siendo.

Con todo mi amor, Wabbbla.