Blog para el despertar de la consciencia

Entradas etiquetadas como ‘crecimiento personal’

¿EN QUÉ MATRIX VIVES?

Te dejo el último vídeo que he publicado en mi canal.

PROCESO DE RELAJACIÓN PROFUNDA

Esta mañana he tenido una hora y he grabado este vídeo explicando el proceso que yo realizo para llegar a una relajación realmente profunda y placentera. Espero que te sirva.

NOSOTROS. LA REVOLUCIÓN DESDE EL CORAZÓN. DESGARGA PDF

He puesto a disposición el pdf de mi primer libro para muchas personas de américa que tienen unos elevados costes de envío para adquirir el libro en papel, creo que es una buena solución. Ya tengo escrito el segundo que aparecerá en diciembre de 2016, titulado “VOSOTROS”, y estoy recopilando documentación para escribir el tercero que tendrá por título “ELLOS” y tratará sobre las fuerzas de la oscuridad que nos quieren mantener sometidos y a su servicio.

Te dejo la presentación de “NOSOTROS”, son las primeras páginas, si te interesa tienes la opción de descargar el pdf del libro completo por un precio muy reducido en el enlace “NOSOTROS” que aparece en la cabecera del blog.

NOSOTROS. LA REVOLUCIÓN DESDE EL CORAZÓN

PRESENTACIÓN

En este primer libro que me dispongo a escribir quiero, quizá, tocar demasiados temas y muy importantes. Voy a hablar sobre modelos sociales, política, economía, espiritualidad… Siempre serán mis propias reflexiones, no me dispongo a escribir tras consultar otros libros y documentarme sobre determinados temas. Quiero dejar escrito aquí lo que mi razón y mi alma desee expresar aún con cierto riesgo, pero no me preocupa el riesgo ya que éste carece de valor si tan sólo una persona que haya leído estas páginas inicia su propia revolución desde el corazón, que es lo que realmente importa. Más bien creo que es importante abordarlos de forma sencilla y directa, con respeto y tolerancia pero sin miedo porque el miedo, querido lector, paraliza el mundo y a las personas. Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo.

Mi ánimo no es el de revelarme como el escritor estrella del año, esas trampas del ego ya las conozco y me río bastante al verlas pasar. No lo pretendo. Dicen, yo al menos lo he oído desde pequeño, que una persona a lo largo de su vida debería tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Pues bien voy por la tercera, las otras dos ya las he realizado y quizás esa sea otra pequeña motivación más que me impulsa a escribir esto.

Hoy día existe una clara división entre la gente que trabaja, con una educación básica o media, y unos ingresos mensuales medios de 1.000 euros y otra gente, los menos, que dirigen, no trabajan y se procuran una educación elitista, endogámica y conservadora.

Existe un riesgo tremendo al intentar escribir como se piensa, con las palabras justas y exactas. Tengo tendencia a expresarme con los conceptos más justos y exactos posibles, y de la forma más económica; no soy muy hablador y me encanta resumir y resumir hasta deshacerme de todo aquello que no aporte “miga”, por eso intentaré en lo posible estirar las ideas con más palabras de las que a mi juicio son necesarias.

Después de reflexionar durante años sobre lo que veo, no me gusta, por eso después de reflexionar durante algunos años sobre la estructura de la sociedad (estructura productiva, distribución de los trabajos, horarios, salarios, beneficios) voy a escribir en estas páginas algunas ideas con el fin de provocar una reflexión personal en el lector (tú). Se trata de iniciar una revolución personal, individual, hacia la evolución de la especie humana. Ésta siempre es la puerta del crecimiento, la auténtica evolución que te hará plantearte cosas que antes no te planteabas. Una revolución personal es un cambio de estado. Así como el agua puede pasar de sólido a líquido y luego a gas para volver a licuarse, tu mente también puede cre­cer un poco más y plantearse preguntas que provoquen un cambio de conducta en ti, aunque éste sea ligero. Cualquier pequeño cam­bio en tus conductas diarias es un gran paso que antes has interiori­zado y consolidado en tu mente-alma-espíritu. Plantéate ser, pensar y actuar como una buena persona: acción correcta, palabra correc­ta, pensamiento correcto. Si ya lo haces deja de leer este libro, qui­zás te aburras.

Yo, cuando era un adolescente, me atrevía a tirar papeles, plásticos, cualquier cosa al suelo sin la menor preocupación ni sentido de culpa. Hoy ni se me ocurriría hacerlo, es más, cuando veo hacerlo a otras personas que me rodean pienso en esto que te escribo: “-Esta persona todavía no ha comprendido… Su mente no ha integrado… No ha cambiado esta actitud porque no ha integrado otros concep­tos previos necesarios”. No le juzgo pensando lo guarro que es y lo estúpido de su acción, esa es una trampa que hay que evitar.

Ocurre de manera similar con el volumen a la hora de hablar. Hay personas que no incluyen en su realidad que puedan molestar a otras al hablar en tono más elevado. No son malas personas, no lo hacen para molestar, simplemente no lo han integrado porque antes deben integrar (aprender) otra serie de conceptos necesarios para retener el concepto de no hablar a gritos sin importar quién te rodea. Si has ido de camping por España entenderás mucho mejor lo que digo.

No se trata de abundar en ejemplos, hay muchos, lo importan­te es comprender que necesitamos ir aprendiendo e integrando con­ceptos para evolucionar en nuestro entorno inmediato y estos con­ceptos son la base donde deberán apoyarse otros nuevos que sin los primeros no podrán prosperar. No podrás hablar en voz baja si no integras antes que existen otras personas a tu alrededor a las que no les importa tu devenir en ese momento y necesitan silencio. No in­tegrarás el respeto si no lo has vivido antes.

Se trata de ser mejor persona por la vía de la consciencia y refle­jarlo diariamente a través de todo lo que se hace. Solo así nuestra sociedad será más íntegra, justa y libre.

Esta revolución, como digo, sólo es posible por la vía de la cons­ciencia. Pero ¿qué es la consciencia? Mucho hablamos de ello y me gustaría definir un poco el término antes de continuar ya que es un concepto que va a aparecer frecuentemente a lo largo de la obra. La consciencia es la cualidad de la persona para darse cuenta de su propia existencia esencial, permite a un ser pensarse (pensar sobre sí); dota a un individuo de capacidad de reflexión sobre su existen­cia, y por ende, sobre sus actos. Esto le permite analizar lo que ha hecho para valorar si puede hacerlo de otra forma (mejor, menos costosa, más económica, menos dolorosa, más simpática, efectiva, contundente, dulce, amorosa…).

La consciencia nos hace personas capaces de vivir en grupos organizados con cierto número de normas de convivencia, al menos a algunos de nosotros.

Podrás pensar ahora qué diferencia hay entonces entre “cons­ciencia” y “conciencia”, a mi juicio, a nivel semántico ninguna. Yo prefiero añadir la “s” para respetar el origen etimológico del térmi­no latino que origina esta palabra: “Cum scientia”. Traducido de forma literal viene a significar “Con conocimiento” “Con sabiduría”. Por lo tanto podemos derivar que una persona que dirige su existencia de forma consciente es una persona que filtra sus actos a través de la sabiduría y el conocimiento: dos importantísimas co­lumnas que sirven de fundamento y abren el paso a otros importan­tes conceptos de vida como la compasión, la razón, la reflexión, el amor, la paciencia, el perdón…

Es un intento de mejorar nuestro actual sistema social, político y económico haciéndolo más justo, democrático, igualitario y parti­cipativo. Indudablemente si todos los habitantes de este bello y excepcional planeta utilizásemos la consciencia como eje fundamental de nuestras acciones y pensamientos, conseguiríamos mejorar en un alto grado nuestro actual sistema, pero eso no ocurre. Podrás pensar que es imposible conseguirlo, yo lo deseo tanto que me he atrevido a escribir este librito para acercar el momento en el que to­das las personas vivamos en ese nivel más elevado de consciencia. Es necesario que cambien los elementos que forman un todo para que el todo cambie también.

Intentaré agitar tus neuronas con cifras, datos y pensamientos, con ideas para que poco a poco vayas percibiendo tu gran poder, para que poco a poco vayas asumiendo que tienes tanto poder que podrías cambiar tu vida con solo pensarlo, para que asumas todo tu poder y tomes conciencia de que lo que no hagas tú no lo va a ha­cer nadie. Es más, lo que no hagas tú muy probablemente lo harán otros, y seguramente lo harán en su propio beneficio. Si es que no están utilizando su poder consciencial (como diría mi amigo Emilio Carrillo) para conducir su vida.

Ser bueno, ser buena, no es sinónimo de ser gilipollas (tonto, lelo) y por esta razón básica tenemos la obligación de actuar siempre correctamente pero sin dejar que nada ni nadie (estado, políticos, ciudadanos, situaciones…) nos avasalle y/o nos anule. Ser “una buena persona” es difícil porque en muchos aspectos el montaje en el que vivimos nos empuja a no serlo, a no ser que nuestro nivel de consciencia nos permita ver la trampa y no caer en ella. Conside­ro que es esencial ser una buena persona (que no es fácil) para que nuestra sociedad continúe evolucionando positivamente.

No se trata pues de un libro de espiritualidad ni de auto ayuda, bueno, la auto ayuda cabe como consecuencia de la toma de consciencia. Prepárate para una lectura divertida en algunos momentos, pero profundamente sincera, a veces amarga, real.

Soy consciente de que no tengo todas las soluciones, ni siquiera unas pocas, pero estoy completamente seguro que el actual modelo social nos está llevando a un notable retroceso en lo que se refiere a derechos humanos, justicia social e igualdad de oportunidades. El actual modelo político basado en la dualidad está muerto, todavía no lo hemos enterrado pero esto sucederá más pronto que tarde.

La dualidad nos rodea, de hecho la Tierra es un planeta dual. No ocurre lo mismo en otros planetas donde la vida se ha desarrollado también (pero eso lo dejo para otro momento). Aquí en nues­tro amado planeta todo es dual, es nuestra universidad, es nuestro lugar de aprendizaje donde debemos siempre elegir entre pares, y fruto de nuestras elecciones se manifestará nuestro futuro. Antes o después, arriba o abajo, izquierda o derecha, alegre o triste, pobre o abundante…

Cada día de nuestra vida colecciona cientos y cientos de decisiones.

De entre el amplio abanico de pares existe uno que nos atonta y amordaza como atrae a un niño un caramelo grande y colorido, se trata de nuestro sistema político, inventado hace unos siglos y que ha venido demostrando su terrible eficiencia hasta nuestros días. Unos pocos se mantienen en el poder a costa de aparentar cambios en una dualidad de izquierdas-derechas, progresismo-conservadu­rismo, o como le queramos llamar. El objetivo esencial es que sean ellos quienes siempre gobiernen y que nunca lo hagan los ciudadanos, el temido pueblo.

Nuevos movimientos ciudadanos se están reagrupando y asu­miendo el poder en las instituciones en un proceso lento pero con­tundente. Ha llegado el momento no solo de abrir los ojos, sino también los brazos, también el corazón, también la mente y los sen­timientos para construir entre todos, de una vez por todas, un mo­delo de sociedad justa, en armonía con la Tierra y equilibrada, don­de todos podamos desarrollarnos felices y contentos, donde no se explote a nadie. No se puede esperar menos, no se debe esperar menos.

También quiero dejar patente antes de empezar que la dicotomía izquierdas/derechas está ampliamente superada. Como dice mi ami­go y profesor de filosofía J. Antonio, ser de izquierdas o ser de dere­chas es no ser nada. Son términos abstractos que no tienen sentido porque cada cual actúa en cada momento según la situación, dán­dose conductas típicas de la derecha o de la izquierda en todo tipo de personas. Son conceptos antiguos, abstractos, sin sentido. Son herramientas que se han usado para polarizarnos, para dividirnos y finalmente para enfrentarnos.

Es por esto que te doy la bienvenida seas de la ideología que seas porque lo que expondré a continuación tiene todo y nada que ver con la política.

(Del gr. πολιτική).

  1. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
  2. f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.
  3. f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
  4. f. Cortesía y buen modo de portarse.
  5. f. Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.
  6. f. Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o enti­dad en un asunto o campo determinado.

¡Salud!

KRISHNAMURTI: ES MUY IMPORTANTE SABER CÓMO ESCUCHAR.

Pienso que es muy importante saber cómo escuchar. Si saben cómo escuchar, llegarán inmediatamente a la raíz de las cosas. Si escuchan el sonido puro, tendrán un contacto instantáneo con su belleza. De igual manera, si supieran cómo escuchar lo que se está diciendo, habría una comprensión instantánea. Escuchar es enfocar completamente la atención. Ustedes piensan que la atención es una cosa cansadora, que aprender a concentrarse es un largo proceso. Pero si realmente saben cómo escuchar, entonces la atención no es difícil y encontrarán que llegan inmediatamente al corazón de las cosas, con un estado extraordinario de alerta.

La mayoría de nosotros no escucha realmente. Nos distraen los ruidos externos o tenemos algún prejuicio, alguna propensión que deforma nuestra mente, y eso nos impide escuchar verdaderamente lo que se dice.

Esto es especialmente así con las personas mayores, porque tienen tras de sí una larga serie de logros y fracasos; son alguien o no son nadie en el mundo, y es muy difícil penetrar las capas de sus formulaciones, de sus conceptos previos. Su imaginación, su condicionamiento, su sentido de la realización personal impedirán que lo que se dice pueda penetrar. Pero si sabemos cómo escuchar lo que se está diciendo, si podemos escuchar como si escucháramos el canto de un pájaro en la mañana, entonces el escuchar es una cosa extraordinaria, especialmente cuando lo que se dice es algo verdadero. Puede no gustamos, puede que lo resistamos instintivamente; pero si realmente podemos escuchar, veremos la verdad de ello. De ese modo, el auténtico escuchar quita la carga de la mente, limpia los desperdicios de muchos años de fracasos, éxitos, anhelos.

Ustedes saben lo que es la propaganda, ¿no es así? Significa propagar, sembrar o repetir constantemente una idea. Así es como el propagandista, el político, el líder religioso imprimen en la mente de ustedes lo que ellos quieren que crean. También en este proceso hay involucrado un escuchar. Tales personas repiten continuamente lo que uno debe hacer, qué libros debe leer, a quién debe seguir, qué ideas son correctas y qué ideas son erróneas; y esta constante repetición deja una huella en nuestra mente. Aun si no los escuchamos de manera consciente, eso va dejando una impresión, y tal es el propósito de la propaganda. Pero ya lo ven: la propaganda es meramente un interés creado, no trae esa verdad que uno comprende al instante cuando realmente escucha, cuando presta atención sin esfuerzo alguno.

Ahora ustedes me están escuchando; no están haciendo un esfuerzo para prestar atención, simplemente están escuchando; y si hay verdad en lo que oyen, encontrarán que dentro de ustedes ocurre algo notable: un cambio no premeditado ni deseado, una transformación, una revolución completa en la que sólo reina la verdad y no las creaciones de la mente. Si puedo sugerirlo, de ese modo tienen que escucharlo todo, no sólo lo que estoy diciendo sino también lo que dicen otras personas; así tienen que escuchar a los pájaros, el silbido de una locomotora, el ruido del autobús que pasa. Encontrarán que cuanto más lo escuchan todo, mayor es el silencio, y ese silencio no es roto por el ruido. Pero cuando están resistiendo algo, cuando erigen una barrera entre ustedes y aquello que no desean escuchar, sólo entonces se genera una lucha.

Ahora bien, ¿no es muy importante ser refinado, tanto exteriormente como interiormente? ¿Saben qué es el refinamiento? Es ser sensibles a todo lo que nos rodea, y también a los pensamientos, a las creencias, a los sentimientos que hay dentro de nosotros. El refinamiento se refleja en las ropas que vestimos, en nuestros modales, en nuestros gestos, en la manera como caminamos, como hablamos, como miramos a la gente. Y el refinamiento es esencial, ¿verdad? Porque sin refinamiento lo que hay es deterioro.

¿Saben qué significa deteriorar? Es lo opuesto de crear, de construir, de tener la iniciativa para progresar, para crecer. El deterioro implica lenta decadencia, marchitamiento; y eso es lo que está sucediendo en el mundo. En los colegios y en las universidades, entre las naciones, entre los pueblos, en el individuo, hay una paulatina decadencia; el proceso de deterioro prosigue todo el tiempo y esto es porque falta refinamiento interno. Ustedes podrán tener cierta cantidad de refinamiento exterior, podrán vivir en una hermosa casa, alimentarse bien, observar una pulcritud escrupulosa, pero sin el refinamiento interno, la perfección externa de la forma tiene muy poco sentido. Es meramente otra variedad de deterioro. Tener bellas posesiones pero ser internamente groseros, o sea, estar interesados en la propia vanidad y grandiosidad, en las propias ambiciones y logros, es el camino del deterioro.

Existe la belleza de la forma en la poesía o en una persona o en un árbol hermoso, pero sólo tiene sentido a través del refinamiento interno del amor. Si hay amor, habrá refinamiento tanto externo como interno. El refinamiento se expresa exteriormente en la consideración por los demás, en la manera como tratamos a nuestros padres, a nuestros vecinos, al sirviente, al jardinero. El jardinero puede haber creado para nosotros un bello jardín, pero sin ese refinamiento que es amor, el jardín es meramente una expresión de nuestra propia vanidad.

Por lo tanto, es esencial tener refinamiento, tanto externo como interno. La manera como ustedes comen es muy importante: si hacen ruido mientras comen, eso importa muchísimo. El modo como se comportan, los modales que tienen cuando están con sus amigos, la manera como hablan de otros… todas estas cosas importan porque señalan lo que son ustedes internamente, indican si hay o no hay refinamiento interno. Una falta de refinamiento interno se expresa en la degeneración externa de la forma; de modo que el refinamiento externo significa muy poco si no hay amor. Y ya hemos visto que el amor no es una cosa que podamos poseer. Adviene sólo cuando la mente comprende los complejos problemas que ella misma ha creado.

Interlocutor:¿Por qué sentimos orgullo cuando tenemos éxito ?

K.: ¿Con el éxito hay un sentimiento de orgullo? ¿Qué es el éxito? ¿Alguna vez han considerado qué es tener éxito como escritor, como poeta, como pintor, como hombre de negocios o político? Sentir que internamente hemos logrado cierto control que otros no poseen o que hemos triunfado donde otros han fracasado; sentir que somos mejores que algún otro, que hemos llegado a ser un hombre de éxito, que somos respetados, estimados por los demás como ejemplo… ¿qué indica todo esto? Naturalmente, cuando tenemos este sentimiento hay orgullo: Yo he hecho algo, yo soy importante. El sentimiento del “yo” es, por su misma naturaleza, un sentimiento de orgullo. Así, el orgullo crece con el éxito; uno está orgulloso de ser muy importante, comparado con otras personas. Esta comparación de uno mismo con otro existe también en nuestro seguimiento del ejemplo, del ideal, y nos brinda esperanza, nos da fuerza, propósito, impulso, lo cual sólo fortalece al “yo”, al agradable sentimiento de que uno es mucho más importante que cualquier otro; y ese sentimiento, esa sensación de placer, es el principio del orgullo.

El orgullo genera muchísima vanidad, un engreimiento egocéntrico. Esto pueden observarlo en los adultos y en ustedes mismos. Cuando aprueban un examen y sienten que son un poco más inteligentes que otro, se introduce en ello una sensación de placer. Es lo mismo cuando superan a alguno en una discusión o cuando sienten que son físicamente más fuertes o más hermosos: inmediatamente hay un sentimiento de la propia importancia. Este sentimiento de la importancia del yo engendra inevitablemente conflicto, lucha, dolor, porque uno tiene que sostener su importancia todo el tiempo.

Interlocutor: ¿Cómo podemos librarnos del orgullo?

K.: Si hubieras escuchado realmente la respuesta a la pregunta anterior, habrías entendido cómo se puede estar libre del orgullo y estarías libre del orgullo; pero estabas ocupado pensando en cómo formular la siguiente pregunta, ¿no es así? Por lo tanto, no estabas escuchando. Si realmente escuchas lo que se está diciendo, descubrirás por ti mismo la verdad de ello.

Supongamos que estoy orgulloso porque he logrado alguna cosa. Me he convertido en el director; he estado en Inglaterra o en Norteamérica; he hecho grandes cosas, mi fotografía ha aparecido en los periódicos, etc., etc. Sintiéndome muy orgulloso me digo: “¿Cómo puedo librarme del orgullo?”

Ahora bien, ¿por qué quiero estar libre del orgullo? Ésa es la pregunta importante, no cómo estar libre. ¿Cuál es el motivo, cuál es la razón, el incentivo? ¿Quiero librarme del orgullo porque siento que es dañino para mí, que es penoso, que no es bueno espiritualmente? Si ése es el motivo, entonces el tratar de librarme del orgullo es otra forma de orgullo, ¿verdad? Sigo estando interesado en mi realización personal. Al encontrar que el orgullo es muy penoso, espiritualmente feo, digo que debo librarme de él. El “debo librarme” contiene el mismo motivo que el “debo tener éxito”. El “yo” sigue siendo importante, es el centro de mi lucha por librarme.

Lo que importa, pues, no es cómo estar libre de¡ orgullo, sino comprender el “yo”, y el “yo” es muy sutil.

Este año quiere una cosa y quiere otra cosa al año siguiente; y cuando eso resulta ser doloroso, entonces quiere alguna otra cosa. Por lo tanto, mientras este centro del “yo” exista, significa muy poco que uno sea orgulloso o sea lo que suele llamarse humilde. Son sólo chaquetas diferentes que uno se pone. Cuando una chaqueta en particular me gusta, me la pongo; y al año siguiente, según mis fantasías, mis deseos, me pongo otra chaqueta.

Lo que tienen que comprender es cómo se forma este “yo”. El “yo” se forma a causa del sentimiento de logro en sus distintas formas. Esto no quiere decir que ustedes no deban actuar; lo que tiene que comprenderse es el sentimiento de que “yo” estoy actuando, de que “yo” lo estoy logrando, de que “yo” no debo tener orgullo.

Tienen que comprender la estructura del “yo”. Tienen que percatarse de su propio pensar; tienen que observar cómo tratan al sirviente, a su padre y a su madre, al maestro; tienen que ser conscientes de cómo miran a los que están por encima y a los que están por debajo de ustedes, a los que respetan y a los que desprecian. Todo esto revela los comportamientos del “yo”. Comprendiendo los comportamientos del “yo” hay libertad respecto del “yo”. Eso es lo que importa, no cómo librarse del orgullo.

Interlocutor: ¿De qué modo algo bello puede ser motivo de felicidad para siempre?

K.: ¿Es ése tu pensamiento original o estás citando a alguien? ¿Quieres descubrir si la belleza es perecedera y si puede haber felicidad eterna?

Interlocutor: La belleza llega en ciertas formas.

K.: El árbol, la hoja, el río, la mujer, el hombre, esas aldeanas que llevan una carga pesada sobre sus cabezas y caminan bellamente… ¿Es perecedera la belleza?

Interlocutor: Las aldeanas pasan pero dejan una impresión de belleza.

K.: Pasan, y el recuerdo de ello permanece. Vemos un árbol, una hoja, y el recuerdo de esa belleza permanece.

Ahora bien, el recuerdo de la belleza, ¿es una cosa viva? Cuando vemos algo bello, el júbilo es inmediato; vemos una puesta de sol y hay una respuesta inmediata de júbilo. Ese júbilo, pocos momentos después, se ha convertido en un recuerdo. ¿Es una cosa viva el recuerdo de ese júbilo? El recuerdo de la puesta de sol, ¿es una cosa viva? Es una huella muerta, ¿verdad? Y mediante esa huella muerta de la puesta de sol queremos recapturar el júbilo. Hay júbilo como respuesta inmediata a la belleza, pero interviene el recuerdo y lo destruye todo. Sólo si hay una constante percepción de la belleza, sin las acumulaciones de la memoria, existe la posibilidad de una felicidad perdurable.

Pero no es fácil estar libres de las acumulaciones de la memoria, porque en el momento en que vemos algo muy placentero, lo convertimos en un recuerdo al que nos aferramos. Cuando vemos un objeto bello, un niño hermoso, un hermoso árbol, hay un júbilo inmediato, pero entonces queremos más de eso. El querer más de eso es la acumulación de la memoria. Al querer más de lo mismo hemos puesto en marcha el proceso de la desintegración, y en eso no hay júbilo alguno’ La memoria jamás puede producir una felicidad perdurable.

Ésta existe sólo cuando hay una constante y espontánea respuesta a la belleza, a la fealdad, a todo, sin que se active el impulso de la memoria; esto implica una gran sensibilidad interna y externa, implica tener un verdadero amor.

Interlocutor: ¿Por qué los pobres son felices y los ricos son desdichados?

K.: ¿Son particularmente felices los pobres? Podrán cantar, podrán bailar, pero ¿son felices? Tienen comida insuficiente, tienen pocas ropas o ninguna, no pueden mantenerse limpios, trabajan de la mañana a la noche año tras año. Puede que tengan ocasionales momentos de felicidad, pero no son verdaderamente felices, ¿no es así?

¿Y son desdichados los ricos? Poseen abundancia de todo, disfrutan de altas posiciones, viajan. Son desdichados cuando se frustran de algún modo, cuando se enfrentan con obstáculos y no pueden obtener lo que desean.

¿Qué es lo que entiendes por felicidad? Algunos dirán que la felicidad consiste en lograr lo que queremos. Si queremos un automóvil y lo obtenemos, somos felices, al menos por un tiempo. Es lo mismo si queremos un sari o un viaje a Europa; si logramos lo que queremos, somos felices. Si queremos ser el profesor más renombrado o el más grande de los políticos, somos felices si podemos llegar a eso y desdichados si no podemos.

Por lo tanto, lo que ustedes llaman felicidad es el resultado de obtener lo que desean, de alcanzar el éxito, de llegar a ser ilustres. Desean algo, y mientras pueden obtenerlo sienten que son perfectamente felices, no se sienten frustrados; pero si no pueden obtener lo que desean, entonces comienza la infelicidad.

Este problema nos concierne a todos, no sólo al rico y al pobre. El rico y el pobre desean por igual algo para sí mismos, y si algo les impide lograrlo, se sienten desdichados. No estoy diciendo que los pobres no deban tener lo que quieren o necesitan. Ésa no es la cuestión que estamos considerando. Tratamos de descubrir qué es la felicidad y si la felicidad es algo de lo que estamos conscientes.

Cuando estamos conscientes de que somos felices, ¿es eso felicidad? Eso no es felicidad, ¿cierto? Ocurre como la humildad: en el momento en que estamos conscientes de que somos humildes, no somos humildes.

De modo que no podemos ir tras la felicidad, no es algo que pueda perseguirse. Llega; pero si la buscamos nos eludirá.

Interlocutor: Aunque hay progreso en diferentes direcciones, ¿por qué no hay hermandad?

K.: ¿Qué es lo que entiendes por progreso?

Interlocutor: El progreso científico.

K.: De la carreta de bueyes al jet, eso es progresos ¿verdad. Hace siglos sólo existía la carreta de bueyes, pero paulatinamente, a través del tiempo, hemos desarrollado el jet. Los medios de transporte en la antigüedad eran muy lentos y ahora son muy rápidos: en pocas horas podemos estar en Londres. Gracias a las medidas sanitarias, a la nutrición apropiada y al cuidado médico, ha habido también una gran mejora en materia de salud física. Todo esto es progreso científico; sin embargo, no nos hemos desarrollado o progresado igualmente respecto de la hermandad.

Ahora bien, ¿es la hermandad una cuestión de progreso? Sabemos lo que queremos decir con “progreso”: es evolución, es alcanzar algo a través del tiempo. Los científicos dicen que hemos evolucionado a partir del mono; dicen que, a través de millones de años, hemos progresado desde las formas de vida más inferiores hasta la más alta, que es el hombre. ¿Pero es la hermandad una cuestión de progreso? ¿Es algo que puede evolucionar a través del tiempo? Está la unidad de la familia y la unidad de una sociedad o nación en particular; desde la nación, el paso siguiente es el internacionalismo, y de ahí surge la idea de un mundo único y unido. El concepto del mundo unido es lo que llamamos hermandad. ¿Pero es el sentimiento de hermandad un asunto de evolución? ¿Puede ser cultivado lentamente a través de las etapas de la familia, la comunidad, el nacionalismo, el internacionalismo y la unidad mundial? La hermandad es amor, ¿no es así? ¿Puede el amor ser cultivado paso a paso? ¿Es una cuestión de tiempo el amor? ¿Comprenden de qué estoy hablando?

Si digo que habrá hermandad dentro de diez, o treinta, o cien años, ¿qué es lo que eso indica? Indica, ciertamente, que no amo, que no me siento fraternal. Cuando digo: “Seré fraternal, amaré”, el hecho real es que no amo, que no soy fraternal. En tanto piense en términos de “seré”, no soy. Mientras que si elimino de mi mente el concepto de ser fraternal en el futuro, puedo ver lo que realmente soy; puedo ver que no soy fraternal y puedo empezar a descubrir por qué.

¿Qué es lo importante: ver lo que soy o especular acerca de lo que seré? Ciertamente, lo importante es ver lo que soy, porque entonces puedo habérmelas con ello. Lo que seré está en el futuro, y el futuro es imposible de predecir. El hecho real es que carezco del sentido fraternal, que no amo verdaderamente; y es con ese hecho con el que puedo comenzar, comenzar a hacer algo al respecto. Pero decir que seré algo en el futuro es mero idealismo, y el idealista es una persona que está escapando de lo que es: escapa del hecho, el cual sólo puede ser cambiado en el presente.

Extracto de: EL ARTE DE VIVIR – J. Krishnamurti

ENRIC CORBERA: APLICACIONES DE UN CURSO DE MILAGROS

MUDRAS, ESOS GRANDES DESCONOCIDOS…

Muchas veces olvidamos el poder de nuestro cuerpo, y de nuestras manos… Con este vídeo recordarás los mudras que en otras vídas tantas veces has utilizado. Pruébalo y te sorprenderás con la facilidad que repites el mudra cuando lo veas en pantalla. ¿Es una prueba de que ya lo conocías?

EL EFECTO DE LA SOMBRA (7 partes)