Blog para el despertar de la consciencia

Entradas etiquetadas como ‘aprendizaje’

LA MUERTE NO EXISTE. ENTENDERLA ES ENTENDER LA VIDA.

Anuncios

REVELACIÓN HUMANA: ¿QUIÉNES SON LAS SEMILLAS ESTELARES?

Te dejo este bello y poético vídeo lleno de verdades.

INDESTRUCTIBLE

Piensa en una situación de tu pasado, una que haya sido particularmente difícil. Volviendo atrás, ¿puedes ver cuán fuerte te hizo y las lecciones que estabas destinado a aprender a partir de esa experiencia?

Los momentos dolorosos son aquellos en los cuales aprendemos la verdad acerca de nosotros mismos, como por ejemplo: cuán indestructibles somos realmente.

Fuente: Kaballah International (es.kabbalah.com)

MAMERTO MENAPACE: NO HAY AÑOS MALOS

No hay años malos

Posted: 17 Jan 2013 07:36 AM PST

“Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos. Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. “Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso. Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas: -a aprender a amar -a dejar huella -a ser felices.
En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:
-Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. Ahora el significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros. A esta tierra vinimos a cansarnos,…….
-Valorar la libertad como una forma de vencerme a mí mismo y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero. Quizás deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
-El tercer y último punto a cultivar es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores. Hacernos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de los micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día. Querernos. Crear calidez dentro de nuestras casas, hogares, y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas independientes de los recursos se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia espiritual. Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos “antiguos”, a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.
Si logramos trabajar en estos puntos y yo me comprometo a intentarlo, habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos lo que nos toca.
Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que en cambio, con las penas pasa al revés. Se achican.
Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón. Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro”.

MAMERTO MENAPACE monje benedictino.

SAGITARIO: LIBERTAD A TRAVÉS DEL CRECIMIENTO

Esta semana entramos en el mes de Sagitario, el mes de la Luz y la expansión. Sagitario es uno de los dos signos gobernados por el planeta Júpiter, el cual es el planeta más grande del sistema solar (de hecho, es cerca del doble en tamaño de todos los otros planetas combinados). Por ende, no ha de sorprender que este planeta traiga la energía del progreso, la visión y la energía para ensanchar el área de influencia.

Dado que Sagitario es un signo de aprendizaje y crecimiento, las personas nacidas bajo este signo son generalmente pensadores, escritores y eruditos. Por ejemplo: Mark Twain y George Elliot son ambos amados sagitarianos. Con una apreciación por las personas y los animales así como una franqueza simple en su acercamiento hacia las situaciones, los sagitarianos tienden a llevar cierta ligereza en la forma en que navegan a través de la vida. Sin temor a expandir sus límites o ir a donde otros no se atreven, los sagitarianos aman y prosperan en la libertad y la aventura.

En este mes, cada uno de nosotros podrá traer esta energía de expansión a nuestras vidas para forjar una nueva dirección para nosotros. En comparación con el mes pasado, el cual pudo resultar un poco pesado y desafiante, Sagitario será como un placentero respiro de aire dulce. Si estamos abiertos a ello, cada día de este mes será un terreno de cultivo para el cambio. El cosmos nos apoyará al acercarnos a las áreas de nuestras vidas que usualmente dejamos sin tocar. Tendremos la habilidad de decir a nosotros mismos: “He tenido suficiente de esta preocupación, esta adicción, esta limitación… ¡Quiero transformarme!”. Estaremos apoyados durante este mes para convertirnos en “agentes libres”, menos esclavizados por los temores y las dudas que usualmente nos mantienen atados.

Así que, ¿cómo llegamos a ese punto?

Primero que todo, necesitamos entender que lo único que puede bloquear nuestra expansión es nuestra propia negatividad, esa visión de túnel creada por nuestro Deseo de recibir para sí mismo individual. Hasta que despertemos al hecho de que en este universo existe una batalla de conciencia continua, una batalla sobre poder restringir el Ego, nunca podremos salir de este túnel. Sin importar cuánto intentemos leer o estudiar, si no nos aventuramos en lo desconocido, a pesar de nuestros temores, nunca alcanzaremos nuestro siguiente nivel de espiritualidad.

Así que cada día de este mes, vamos a enfocarnos en desviar la energía lejos del “yo”. Cuando queremos darnos por vencidos ante las presiones y los desafíos del día, podemos encontrar una forma de hacer algo por alguien más. Recordemos también que si queremos compartir felicidad hacia el exterior, primero necesitamos ser felices en el interior. ¿Alguna vez has escuchado sobre la Terapia de risas? Muchas personas se sientan en una habitación y se ríen entre ellos. Eso es todo. Parece tan simple pero es sorprendente cómo puede cambiar la energía en una habitación. Ahora, no quiero decir que tenemos que hacer esto todos los días, pero lo que digo es que hay muchas pequeñas cosas que podemos hacer durante el día para expandir nuestra energía y así compartir con otros.

Este mes también tenemos que recordar mantener en mente que el trabajo espiritual no siempre es tan fácil. Siempre tiene que haber algún tipo de lucha. Esto no quiere decir que debemos ir a casa y golpearnos en el pie con un martillo. Lo que quiero decir con esto es que cuando nos confronten los problemas (situaciones incomodad, mucho trabajo, un jefe o una pareja molesta) tenemos que recordar que todos, cada persona en este planeta, tiene una chispa del Creador dentro. Todos somos partes de esas pequeñas velas que parpadean, se queman y se apagan. Qué tan fuerte brillarán nuestras velas depende del esfuerzo que pongamos en encender las velas de otros y en cuán decididos estemos por luchar contra nuestra propia negatividad. Porque si realmente nos comprometemos en esta batalla de conciencia, nada ni nadie puede apagar nuestra llama.

Fuente: Centro de Kabbalah Internacional

TERAPIA DE LUZ

Fuente: Aire de Luz - Salud Integral (http://www.airedeluz.com/)

Fundamentos sobre la Luz

La Luz es considerada por la ciencia moderna como una onda (vibración) y materia al mismo tiempo (algo impensable antes del comienzo del siglo XX, antes del advenimiento de la ciencia cuántica).

Nuestro concepto cotidiano de la Luz tiene mucho que ver con la energía que nos brindan las estrellas, y el sol en particular (por su proximidad), y las fuentes de iluminación más o menos naturales, que nos permiten conocer nuestro exterior y nos brindan información vital para nuestra supervivencia. Es conocido que el mundo vegetal normalmente absorbe de la luz solar las longitudes de onda que no incluyen la luz verde para sus procesos de fotosíntesis (por eso las vemos verdes).

En el contexto de la conciencia y de la bioenergía, la Luz es información, es geometría sagrada disponible de una forma más o menos libre, descodificada y pura. Es por tanto la capacidad de interpretar la Luz lo que permite al ser humano alinearse a un determinado nivel de conciencia.

La oscuridad no es sino una manifestación de la misma Fuente que ha creado la Luz. Es un elemento más de nuestro escenario de experimentación, una herramienta para nuestro quehacer en la dualidad, y aunque existe una escuela de desarrollo espiritual basada en la oscuridad nosotros aquí nos limitaremos a considerar la oscuridad como la ausencia de Luz, de información. La ausencia de información te vuelve vulnerable, te encadena a ciertos prejuicios o procesos mentales que tienen una visión muy parcial de la realidad.

Nuestro cuerpo de Luz o alma es nuestro cuerpo de experimentación menos denso, con mayor frecuencia vibracional. Su cometido es el de permitir al Espíritu encarnar (tomar los otros tres cuerpos más densos). Nuestra alma no envejece, ni enferma (tal y como lo entendemos nosotros), aunque si se deprime (no es una depresión mental ni emocional) en el sentido que disminuye (o aumenta) su vibración.

Nuestro alma tiene como objeto aumentar su vibración. Y eso se produce cuando estás al servicio de ti mismo y te comprometes con tu evolución (aceptando y invocando cambios en tu vida). Es así cuando realmente estás al servicio de los demás, y no sacrificandote por los demás o yendo a “salvar” a otros; el servicio es hacer el trabajo en ti mismo y vivir de manera que todos cuantos entren en contacto contigo se vean afectados “positivamente” (en evolución y no en involución) por tu viaje. Aunque realmente hasta la oscuridad realiza su parte del trabajo para que puedas evolucionar.

Toda ayuda a la evolución se ve equilibrada por un “despiste/zancadilla” por parte de la oscuridad, en un intento de hacer el camino “más interesante”, “más complejo” y al mismo tiempo “más divertido”. Evidentemente a nuestra parte mental le cuesta entender esto.

Fundamentos sobre la conciencia

Se dice de la conciencia que es el testigo inalterable, desde el no tiempo, que enciende la Luz del ser.

Desde un punto de vista terapéutico cabe mencionar que nuestra mente, esa magnífica herramienta, toma el control de nuestras vidas en un intento absurdo por evitar el dolor y el sufrimiento, o, en caso extremo, lo que ella entiende por la muerte. A causa de esta identificación con nuestra mente, perdemos la conexión con nuestras emociones, con nuestro corazón, y con nuestro cuerpo físico, es decir con la inteligencia de nuestras células. Lo que decimos a menudo no se corresponde con lo que pensamos, y esto puede ser incluso lo opuesto de lo que sentimos.

Nuestras reacciones se convierten en automatismos cuando cerramos nuestro corazón: incapacitados voluntariamente para sentir porque no sabemos ni reconocer nuestras emociones, ni aceptarlas, ni dejarlas ir.

Nuestra mente crea escenarios ficticios para justificar sus propias mentiras. Vivimos así en un “sueño”, en un escenario creado a nuestra propia conveniencia (aunque esté llena de sufrimiento) porque nos apegamos a lo que nos dicen nuestros limitados sentidos.

Nuestro nivel de conciencia global es el nivel más bajo alcanzado por nuestros tres cuerpos más densos, es pues nuestro nivel de vibración, nuestro nivel de “crecimiento espiritual” como seres encarnados, o, lo que es lo mismo, nuestro nivel de integración con el cuerpo de Luz.

Un poco de historia

Hace unos 100.000 años el desarrollo humanoide en el planeta adquirió o se benefició de un nuevo mecanismo espiritual en el ADN (se plantaron las semillas de la iluminación en el ADN del ser humano), convirtiendo a la Tierra en el único planeta de libre albedrío de su tiempo.

Algunos elementos a considerar:
Hace aproximadamente 40.000 años se desarrolló una civilización con la más grandiosa sociedad que el planeta haya conocido, grandiosa en conciencia. Esta civilización fue Lemuria y su objetivo fue construir el registro akáshico del planeta. Los lemurianos no se reencarnaban en lemurianos.
En la Atlántida, aprox. 30.000-10.000 años, se trabajó para potenciar la separación del cerebro humano izquierdo del derecho, para separar la lógica de las emociones. Además se alcanzó un nivel de desarrollo tecnológico extraordinario que visaba potenciar todas las habilidades propiamente masculinas (yang), alejaba a los seres humanos (a las masas) de sus facultades espirituales y los marginaba a niveles de conciencia cada vez más bajos.
Las Escuelas de misterio de Egipto eran escuelas iniciáticas que pretendían perpetuar los conocimientos de las leyes espirituales que ya se conocían en la Atlántida y Lemuria.
Jesús de Nazaret realizaba imposición de manos para sanar a los niños. Dasira Narada (1846-1924) funda la Escuela de la técnica Zen (en sánscrito Dhyana), terapia que canaliza la energía universal a través de los chakras. Mikao Usui (1865-1926) funda la Escuela de Reiki que también establece un sistema de armonización natural al canalizar energía vital universal.
A mediados del siglo XX se demuestra científicamente que los seres humanos estamos unidos por campos morfogenéticos y se valida la “teoría del centésimo mono” (si un número suficientemente grande de personas (masa crítica) adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propaga a toda la humanidad).
Bert Hellinger (1925) crea la terapia de Constelaciones Familiares uniendo la terapia Familiar Sistémica y la Programación Neurolingüística.
Aire de Luz se inicia en la práctica de una terapia de conciencia que funde la clarividencia y las líneas energéticas familiares, para unir el pasado, el presente y el futuro, y descubrir tus mejores potenciales.

La clarividencia

La clarividencia es una facultad extrasensorial que permite a una persona “ver” más allá del velo que nos imponen nuestros ojos físicos, como por ejemplo:
el estado energético de una persona (chakras, bloqueos, implantes, …),
los guías que están con una persona,
los seres o entidades que acompañan a una persona,
los registros akashicos de una persona,
las personas o energías que se desenvuelven en la vida de una persona (personas vivas, difuntos, …),
los potenciales de una persona.

La clarividencia está estrechamente relacionada con las glándulas Pineal y Pituitaria. Es una facultad innata, que poseen todos los seres humanos sin excepción, pero que sólo está activada en ciertas personas (aunque realmente deberíamos decir que lo que está activado o no es específicamente ese inhibidor extrasensorial).

Un clarividente no utiliza cartas, bolas, velas, ni ningún soporte físico para desarrollar su visión.

En terapia la clarividencia se demuestra una herramienta muy potente, para desemboscar las falsas envolturas y abrir a la Luz aquello que nos hace sentir pequeños, aquello que nos limita, o simplemente aquello que nos impide ser.

¿Por qué una Terapia de Luz?

No existen dos sesiones de terapia de Luz idénticas. Para describir una sesión utilizaremos un símil.

Imagínate en una habitación, tu dormitorio. Toda tu vida la has hecho en esa habitación. Nunca has salido fuera y de hecho crees conocer tan bien tu habitación que te desenvuelves sin ningún tipo de luz y no piensas necesitar encenderla.

En un momento dado, sientes que estás dando vueltas, que te tropiezas siempre con el mismo mueble y presientes que debe “haber algo más” que se te escapa, pero no llegas a saber qué es.

De repente alguien enciende la luz de tu habitación (ese alguien siempre eres tú, con ayuda o sin ella), y descubres un espacio nuevo, obstáculos que no habías visto antes, puertas que no habían sido abiertas, persianas bajadas, y lo más importante, un mapa y unas llaves (o claves).

Pronto comprobarás que la realidad muchas veces está oculta tras un velo de apariencias.

No todo el mundo necesita un clarividente en su camino. No todos los clarividentes son terapeutas.

Cuando un clarividente aparece en tu vida quizás sea una señal de que la magia ha llamado a tu puerta, es magia de la buena porque tú eres un verdadero mago y el clarividente sólo te ayuda a recordarlo.

¿Cuál es la clave más común?

En la práctica clínica se demuestra que cada problema personal está marcado por la ausencia de amor. El problema es el amor en si mismo. El problema existe ahí donde hay una ausencia de amor, y lo importante es saber que si dejas fluir el amor, el problema se solucionará.

Los problemas de tu mundo exterior provienen de una emoción interior. La emoción es la manifestación interior que iguala a la cuestión en el exterior. Esta cuestión es la manifestación externa de la emoción y cada emoción es en cierta forma “ausencia de amor”.

Comprende esta paradoja: en el ahora hay amor (cada una de las emociones proviene del pasado). En el ahora hay cuatro emociones básicas: Enfado, Tristeza, Miedo y Amor. Evidentemente preferirías eliminar los sentimientos de enfado, tristeza y miedo y sentir sólo la bendición del amor, pero debes entender que los sentimientos del enfado, tristeza y miedo son una guía en tu camino para encontrar el amor.

Hace miles de años, en tiempos de la Atlántida, se produjo la desconexión de los seres humanos con la Madre Tierra (que representa a la Madre Divina). Todos tus problemas con tu propia madre son un reflejo directo de lo que pasa con la Madre Tierra. Observa las relaciones de tus padres. Cuando las barreras desaparezcan, cuando los bloqueos se disuelvan, tu conexión con la Madre Tierra será más fuerte, y de esta forma tu vida se volverá más poderosa, hermosa y expresiva.

Siempre son aquellos que se encuentran más cerca de ti los que más te lastiman. El plano terrenal ha sido estructurado de tal manera que tendrás que alcanzar las profundidades de tu “locura” para poder encontrar el perdón hacia aquellos que te brindaron amor y aquellos que te infligieron dolor. Siempre está estructurado de tal manera que haya justamente suficiente en tu interior para romper esos grilletes y a través de esto puedas avanzar hacia el próximo nivel de conciencia.

Tus sueños son tu orientación. Aquellos que no se sienten merecedores de vivir sus sueños encontrarán dolor y resistencia en la vida. Cuanto más te alejas de tus sueños más intenso se hace el dolor del cuerpo (un dolor que se convertirá en enfermedad). Si estás dispuesto a cambiar tus esquemas mentales y asomarte a tus emociones, obtendrás un regalo que es la liberación, un cambio en tu sistema de creencias y en tu forma de vivir.

La clave más grande con respecto a lo que eres, son tus padres, aquellos que están siempre más cerca de ti. Aún en el caso de que hayas sufrido un abuso a manos de un extraño, encontrarás que ese abuso se encuentra en algún lado en las energías de tus padres (no importa cuan secreto, cuan profundo, cuan oscuro o cuan oculto). El abuso siempre fluye a través de uno u otro de tus padres. Tus padres se unieron porque ellos son espejos el uno del otro. Ese espejo es exactamente igual. Es un reflejo de ti, de tu interior.

KOLDO ALDAI ENTREVISTA A SUZANNE POWELL

La gente no cabe en las anchas salas donde esta jovial irlandesa, afincada desde hace veintiocho años en Barcelona, diserta sobre lo divino y lo humano. Las listas de sus cursos y talleres se llenan con centenares de personas desde meses de antelación. Más que sus propias y sabias palabras es el entusiasmo con que las baña, es su discurso alegre y positivo volcado en un perfecto castellano.

 

Su español cervantino no está exento de jerga coloquial. Quizás ella no sea consciente de la gracia singular que manifiesta cuando habla en términos de “tela marinera”, “momentos de chute”, “flipando un rato” o te confiesa que en alguna otra vida ha sido “porrera”… Suzanne Powell tiene el poder de derribar desde el primer momento, con su perenne sonrisa, las barreras que entre las personas establece el convencionalismo. Su única arma es su lenguaje sencillo, coloquial, pero a la vez profundo, sentido y sincero. Ella gusta decir que no es más que “una pueblerina irlandesa”, sin embargo nos consta que ha contribuido a inaugurar una conciencia universal y holística en la mente de muchas personas que han llamado a sus consultas, charlas y talleres, siempre gratuitos.

Apenas nos conoce, pero no duda en brindarnos un buen trozo de una tarde de verano…

 

¿Dónde nace tu vocación de entrega desinteresada al mundo?

A la edad de 20 años me diagnosticaron cáncer mortal. Me prescribieron también un tratamiento muy estricto en cuanto a los movimientos. Me dieron una posibilidad entre cien de sobrevivir, si no pasaba por todo el protocolo médico. Tenía tantas ganas de vivir que no pude comprar esa historia que me vendía el médico. Sentía un gran deseo de salir de mi pueblo natal en Irlanda y descubrir mundo, así recuerdo que le dije al médico: “Lo siento pero es que no tengo tiempo para morirme. No voy a pasar por ningún protocolo médico.” Tenía mi año sabático en España ya programado y estaba dispuesta a que ni un diagnóstico de cáncer me privara de ese sueño.

 

¿En esas condiciones viniste a España?

Sí, firmé entonces un papel eximiendo al médico de responsabilidades. Otro tanto les comuniqué a mis padres. Fue entonces cuando pegué un grito al Cielo: “Oye, majos, ¿hay alguien ahí arriba…? Es que tengo muchas ganas de vivir” “Por cierto, que si realmente hay alguien ahí, en caso de que yo me cure, dedicaré mi vida para dar esperanza, no a curar, a otras personas que sufran y se puedan encontrar en una situación similar”. Arriba debieron decir: “¡Oído cocina…! Marchando una sanación para la Powell que acaba de hacer una promesa”. Al cabo del tiempo se me fueron poniendo las soluciones delante y yo como una niña, fui tomando nota, siguiendo las pistas, cumpliendo las pautas.

¿Qué dijeron los médicos?

Se desorientaron mucho con mi caso. Ellos me confesaron que algo estaba haciendo bien y me animaron a seguir con mi propia terapia. A los siete años me citaron en el hospital con un grupo de médicos. Cada cual estaba más asombrado. Me preguntaron: “Pero ¿qué has hecho…? No nos cuadra tu caso para nada. Estás limpísima.” Les expliqué con pelos y señales lo que había hecho, pero ellos no hacían más que sacudirse la cabeza, como diciendo: “Eso es imposible…”. Al final se rindieron. Cada año llaman a mi casa para preguntar a ver si sigo viva. Han pasado 28 años de aquello y mi madre dice: “Aquí está la llamada del hospital. La llamada rutinaria anual.”

¿Ahora toca cumplir, por lo tanto?

En efecto, ahora hay que cumplir. Creo que estoy cumpliendo. Soy consciente de ese compromiso. En ese camino se me fue el asma, la alergia al sol, alergias alimentarias y ambientales… Han llovido bendiciones desde aquel día.

 

El Maestro Tibetano apunta que cuando nos consagramos al servicio, los males se olvidan…

Efectivamente, ¿quieres olvidar tus problemas de salud, tus problemas físicos…?, ayuda a los demás, entrégate a los demás. Tu dolor de muelas desaparece, cuando ves a una persona sin pierna por un accidente de moto. Siempre hay alguien peor que tú.

He visto tus vídeos y he observado a una mujer segura, entusiasmada con lo que hace, plena de alegría… ¿Dónde nace todo ello, dónde esa paz, ese entusiasmo…? ¿Dónde te nutres?

De mi niña interior. He aprendido a no tomarme tan en serio, a reírme de mí misma, a ser observadora de mi experiencia. También me doy permiso para permanecer triste un día, si así se da el caso. Se trata de vivir la experiencia de la dualidad, valorar en definitiva el goce de estar vivo.

¿Con qué pensamiento se levanta a la mañana Suzanne?

A las mañanas me levanto pensando: “Hoy va a ser un gran día y fluyo”. Me doy permiso para ser yo misma. Me quito esa armadura de la apariencia, de lo que es preciso manifestar en cada momento. Me olvido de qué es lo que van a pensar los demás de mí. Es una forma decir a quienes me acompañan: “Yo soy así. Por favor acéptame tal cuál”. Esta posición te aporta un estado de gran relax.

“¡Relájate!”, es lo que digo también a las personas cuando las veo cargadas de muchos problemas. Por ejemplo animo a esas personas que acuden a la consulta a pensar que están en los últimos días de su vida. Ellas optan normalmente por pensar en el amor, por compartir sentimientos con aquellos seres que quieren, por decirles cosas bellas, las cosas que no les han dicho nunca… ¿Qué importancia tiene la hipoteca, incluso las tareas de la casa… en esa situación? Cuando después toman tierra de nuevo, no se les ocurre volver a los problemas que anteriormente les estaban matando.

Apurar el instante…

Así es. Intento vivir buscando el sentido a cada instante. A la hora de ayudar, trato también de transmitir esta filosofía de vida. A los enfermos terminales trato también de hacerlas sentirse vivas hasta el último minuto. Mientras que una persona respira hay una esperanza de vida, una esperanza para tomar decisiones de cambio radical.

¿Y la fe y la seguridad de Suzanne, dónde nacen?

Un niño confía en sus padres. Sabe que tendrá cariño, ropa, comida, abrigo…, todo lo que necesita para vivir. No anda preocupado, simplemente confía plenamente. ¿Qué es entonces lo que a nosotros nos impide tener esa fe total? La codificación mental. Si nos entregamos, debemos abrigar la seguridad que el futuro será como anhelamos.

Se trata de coger nuestras riendas y observar que somos los cocreadores de nuestra propia existencia. Se trata de concluir que cada quien está redactando su historia, que cada quien es su propio guionista. Cada quien sostiene la pluma que escribe su relato. Cuando abrigamos dentro de nosotros esta absoluta seguridad, es cuando comienza la magia.

El día pasado compartía con mis ayudantes el deseo de hacer unos encuentros en la montaña. Al término del último curso que impartí, se me acercaron un hombre y una mujer que son monitores de esquí y responsables de un complejo deportivo en los Pirineos, concretamente en Puigcerdá, ofreciéndome toda su infraestructura. Me quedé ante la pareja con la boca abierta. Pide y se te dará. Me sorprendí de que ocurriera tan rápido. Cuando trabajamos por el prójimo vamos acumulando créditos.

¿Cómo opera ese Banco?

Cada quien tiene su cuenta corriente bancaria de la Divina Providencia con sus débitos y créditos. Cuanto más créditos vamos ganando a través de buenas acciones más deudas se van saldando. Llega un momento en que, saldadas las deudas, comienzan a hacerse realidad los anhelos del alma. Más evolución, más rápido el canje. Magia pura y dura. Cuanto más observador te haces de tu propia vida, más te vas dando cuenta de la matemática de la acción-reacción.

¿Así que te concedieron “visa oro” en el “Banco cósmico”…?

Para poder sacar de ahí, hay que meter mucho amor. Los regalos se manifiestan en todo lo que te vas encontrando. Cuando mi hija quería ir a París, a Eurodisney, vino un paciente que resulta que trabajaba allí. Me ofreció su apartamento y la estancia gratuita para las dos. Estuvimos la Semana Santa entera. Cuando le comuniqué a mi hija la noticia del ofrecimiento ella me dijo: “Sí eso yo ya lo sabía. Mis deseos son órdenes”…

¿La sabiduría oculta que compartes en tus conferencias dónde la obtienes?

La propia búsqueda me ha ido nutriendo. El anhelo de saber va proporcionando las respuestas. Yo quería aprender mucho, pero no sabía dónde. Comencé leyendo libros sobre espiritualidad, hasta que conocí hace 18 años a un ser maravilloso con el que viajé por el mundo, con el que aprendí mucho. Estuvimos haciendo obras humanitarias en Oriente y en América. Se convirtió en mi pareja, en el padre de mi hija y también en mi maestro. Falleció hace seis años, pero me dejó llena. Él me enseñó a ser mi propia maestra. Me contagió la idea de que un maestro nunca pide que le sigan, sino que pide a cada quien seguirse a sí mismo. El maestro verdadero ayuda a descubrir al maestro interior que a todo ser habita.

Lo que comparto en mis conferencias se basa, por lo tanto, en información que he ido acumulando vida tras vida en mi propio “disco duro”. Si yo he comido un mango, puedo compartir esa experiencia con toda suerte de detalles, con toda confianza. De forma que quien tengo delante, casi lo podrá saborear. No se puede escribir una tesina sobre un mango, sin haberlo probado nunca.

¿Has comido muchos mangos?

Sí, mi experiencia es lo único que trasmito. Cada quien es libre de creerla o no. Si mi experiencia puede ayudar a otra persona a que explore en su propia experiencia, me quedaré satisfecha. No trato de convencer a nadie.

Hay momentos, al impartir conferencias, en que yo misma me sorprendo de los contenidos que estoy compartiendo. Comienzo a responder a preguntas desde otros niveles. Se trata de una información que comparto por primera vez y que me viene de mi propio disco duro interno. Desde otros aspectos de mí, esa información va bajando y tratando de satisfacer a la mente estúpida. Aprendo de mí misma desde otras dimensiones de mí.

Te sorprendes a ti misma de tus respuestas…

Totalmente. El día pasado me formularon una pregunta que yo mentalmente no podía responder. Sin embargo abro la boca y la respuesta sale sola. Tuve que oír la grabación para reparar en lo que yo misma había dicho.

Una y otra vez llamas a retornar sobre nosotros mismos…

Es de suma importancia conectarnos con nosotros mismos, para saber en realidad quiénes somos, para descubrir la relación que tenemos con cuanto nos rodea. Basta de acumular títulos y diplomas fuera, prima volcar dentro.

He podido incluso comprobar que si yo necesito saber algo, alguien me lo preguntará y yo misma me daré la respuesta. A menudo me veo dando consejos a terceros que en realidad van destinados a mí misma.

¿La alegría, que tú por ejemplo manifiestas, puede representar un puente de conexión interna?

En un momento de gran intensidad en el presente, de gran alegría por algo feliz que le ha ocurrido a una tercera persona, podemos alcanzar experiencias de quinta dimensión. En la quinta dimensión están nuestras familias cósmicas, está la luz. Si una amiga en la intimidad te confiesa feliz: “Estoy embarazada”, al decir tú desde tu alma “¡¡Bien!!”, ya estás rayando esa dimensión superior. En esos instantes puedes alcanzar una gran inspiración. Las ideas no nacen de la mente estúpida. Ésta sólo acumula los datos que le has ido metiendo en esta vida. Las inspiraciones nacen de tu disco duro interno a partir de experiencias y vivencias acumuladas en otras dimensiones, en otras vidas anteriores.

Puede ocurrir también que un grupo de personas experimente por ejemplo unos instantes de euforia colectiva, unas vibraciones elevadas auspiciadas por un generoso proyecto común. Esas vibraciones superiores pueden abrir un canal de inspiración también colectiva. La magia del universo confabula cuando nos encontramos en mitad de un “chute” colectivo. Sigue las señales…

¿Hasta qué punto vivimos una vida predeterminada?

Hemos decidido encarnar en tercera dimensión para aprender de todas las lecciones que esta dimensión nos proporciona. Igualmente en lo que respecta a otras dimensiones. Hemos de agotar todas las posibilidades de experiencias en cada dimensión. No hemos de juzgar a nadie. No hemos de señalar al drogadicto con el dedo. Seguramente nosotros mismos hemos pasado por esa experiencia. En el sótano del universo estamos viviendo una experiencia como si fuera la única. Nos hemos perdido en la ilusión, en el juego. Nos hemos olvidado de quiénes somos realmente.

Como grandes seres que son, desde el más absoluto incógnito, nuestros hermanos cósmicos, que ya han hecho su propio trabajo, nos pueden ayudar. Orientan a la humanidad en este proceso. Nos protegen de los eventuales impostores.

 

¿Hay plan general superior?

La humanidad avanza tras un plan. Cada quien tiene su propia familia cósmica y sus propios orígenes. Las personas han de aprender a descubrir la luz verdadera, no las apariencias. Cuando la familia cósmica se manifiesta no necesita siquiera presentación.

¿Y hay plan personal?

Antes de venir a encarnar en el planeta cada quien ya hemos diseñado nuestro plan de vida. Existen acuerdos previos a la encarnación en los que nos hemos repartido los roles, en los que hemos acordado ayudarnos en caso de que nos despistemos en el camino. Estamos jugando ahora a descubrir quién es quién, pero no podemos descubrir quiénes son los demás hasta que no descubramos quién es uno mismo. Cuando ya sabes quién eres tú, se retira el velo y es más fácil descubrir quienes son los demás.

¿El plan de Suzanne hasta dónde se pueda saber…?

Podemos elegir devolver bien por mal y así provocar un cambio crucial en el supuesto malhechor, podemos elegir llevar la linterna que alumbra a los demás, podemos, al haber vivido ya determinadas experiencias, ser orientación de otros, pero siempre animando a que cada quien viva su propia vida. Como ahora las almas tienen prisa agradecen esa linterna. Sigo enseñando lo mismo que hace quince años, pero ahora hay más premura.

¿Existen los Maestros, los custodios de ese plan?

Sí y aunque son incomprendidos, saben responder con compasión. Abrazan con amor a los seres más oscuros.

El problema de los maestros es que los veremos rodeados de gente, pero en su corazón, en su interior se sienten solos. Quienes les rodean aún no han descubierto esos vínculos que vienen de atrás. Se te pueden aparecer incluso esos grandes seres. Se manifestarán de la forma más sencilla. Jesús te dirá: “¿Has pasado mala noche, no, tía?”. No te animará a que te pongas de rodillas, sino que se sentará contigo al borde de la cama.

¿Cómo entiendes la consagración al prójimo? ¿Entra la palabra sacrificio en tu vocabulario?

Cuando vives la entrega a los demás desde el amor, no contemplas ese servicio como un sacrificio. Cuando saboreas los beneficios espirituales que te proporciona esa entrega a los demás, compruebas que no hay nada en la tierra que te pueda reportar más beneficios.

¿No has tenido que realizar una ejercicio de renuncia?

Una madre por amor a su bebé, no le importa sacrificar su sueño, su libertad, su hambre… Su amor es tan grande que se entrega incondicionalmente. Si le preguntas a esa madre, cómo puede sacrificar su vida por su bebé, ella te responderá que para ella no hay sacrificio. Ella no siente que pierda nada, sino que está ganando. Te dirá: “Mira, mira ese bebé que salió de mi vientre… ¿Cómo no me voy a entregar a él?”

En estos momentos me encuentro como la madre. No sé hacer otra cosa que no sea esto. No me planteo el estar sacrificando una vida social, el estar sacrificando una casa grande, preciosa con un montón de comodidades… Realmente todo ello supondría para mí una distracción.

Puedo estar sacrificando, eso sí, que un Richard Gere llegue a mi vida y me haga mimitos y cariñitos, pero aún confío que ese hombre pueda llegar. Me lo llevaré de viaje y aunque sea en los descansos estaré muy a gusto con él… (Grandes risas)

 

“Suzanne, a veces me dicen los alumnos, ¡cuánto amor, cuánta entrega, cuánto sacrificio…!” “¿Quién, yooo…?”, les respondo. Yo disfruto mucho con lo que hago.

¿Proyectos cercanos dentro de ese proyecto de entrega?

Me han ofrecido recientemente un gran edificio para instalar un centro holístico que beneficie a la comunidad. Siento que me han entregado un gran regalo. Deseamos formar allí una plataforma holística de cuerpo alma y espíritu, que proporcione esperanza a personas que no la tienen. Este centro se llamará Zenity, así la ha bautizado mi hija. Vamos a crear el sueño de muchos, no el mío.

Estamos abiertos a voluntariado para el proyecto, así como a profesionales, médicos y terapeutas. Mi aportación se mantendrá altruista. Seguiré impartiendo los cursos de forma gratuita y solidaria. A largo plazo, la idea es que Zenity sea el comienzo de una red de centros holísticos de semejantes características que se expanda por todo el mundo. Ya nos han hecho propuestas para comenzar a trabajar en Madrid y en Argentina.

Se trata de juntar a profesionales convencionales, ortodoxos, con otros adheridos a la medicina alternativa o complementaria. También queremos reunir a terapeutas de la medicina energética, psiquiatras, psicólogos…, todo dentro de una misma filosofía de vida, es decir de ayuda al paciente de una forma holística. Queremos dar cabida también a talleres de cocina, alimentación, espiritualidad…, así como formaciones diversas. No faltará tampoco un bar de zumos…

¿Cuál es, por último, la esperanza que quisieras contagiar al mundo?

Que una persona mientras respira alberga esperanza. Si una persona está enferma y desea vivir y encontrar un nuevo camino, agarre la esperanza por más que los médicos no se la proporcionen. Que nadie te quite la esperanza, por fatal que sea el diagnóstico que te hayan dado. Zenity se llamará “el centro holístico de la esperanza”.

Si yo hubiera hecho caso a los médicos que hace veintiocho años me dijeron que tenía un noventa y nueve por ciento de posibilidades de morirme, ¿dónde estaría hoy? Yo digo siempre a los pacientes: “Si yo puedo, tú puedes. Siempre hay un ángel presto a llamar a tu puerta. Que nadie te quite la esperanza”.

Koldo Aldai, 2 agosto 2011