Blog para el despertar de la consciencia

Un artículo de Mariano Alameda. centronagual.es

Tus padres hicieron contigo lo que pudieron con lo que sabían.

Tus padres te querían como ellos eran capaces de querer, que es exactamente lo mismo que como les habían enseñado a quererse tus abuelos.

Tú te quieres, en el fondo, como fuiste querido y así es como sabes querer a otros.

Imagina un niño o una niña que ha sido gestado en un acto de amor y deseo limpio, pasional, encendido, cargado de energía, confianza y admiración. Imagina que ha sido gestado nueve meses en un cuerpo de mujer sano, fuerte, relajado, tranquilo, alegre. Imagina haber sido un hijo o hija deseada y que el recinto sagrado que te acoge te transmitiera mientras te formas la belleza del pensamiento, la voz y las emociones de esa madre que canta esperando mientras toma el sol abrazada por su pareja.

Imagina que en la titánica lucha orgiástica de tu parto consciente, la guerrera que te da a luz es una mujer confiada en su poder, a la que se le permite expresar su confianza mientras la fuerza de la naturaleza atraviesa su cuerpo en un acto catártico de intensa bienvenida. Imagina que recién llegado al mundo tras el viaje del héroe de tu nacimiento, eres recibido con caricias, músicas, murmullos, calor, afecto, miradas dulces y leche santa. Imagina que el aire que invadió tus pulmones te llenó de vida y no de dolor. Imagina que sano resulta descansar y dormirse entonces en el pecho caliente que se mece cargado de ternura mientras las voces de tus padres relatan en tus oídos lo bello y bueno que resultas para ellos y la luz del mundo recién descubierto destella entre tus pestañas. Imagina que el objetivo de quienes te acogen fuera que tu sufrimiento resultara cero.

Imagina que el entorno en el que vives tu infancia es la casa donde la madre, la diosa -Venus- del amor, siempre tiene una mirada limpia, una sonrisa dulce para cuando la buscan tus ojos y un pecho amoroso y feliz que ofrecerte como juego y como consuelo. Que en esa casa rige un padre -Marte- poderoso y benévolo, protector y orgulloso de ti, que te proporciona un lugar seguro y estable donde jugar a mil juegos para enseñarte sonriente cómo funciona el mundo. Imagina que te dieras cuenta de que Marte y Venus se miran con un brillo especial, te besan con un olor especial, se quieren con una unión especial. Te das cuenta de que quieres ser como mamá para gustar a papá y que quieres ser como papá para gustar a mamá. Asi ambos te mirarían encantados de que existieras, se mirarían encantados entre ellos, y tu presencia les haría sentirse aún más vivos y felices. Y tú te sentirías entonces amado y protegido, respetado y escuchado, atendido y valorado, acompañado y aplaudido. Ambos te mostrarían el mundo, aportándote las estrategias para solventar sus desafíos, pero siempre con un abrigo interior de afecto y autoestima que te haría sentirte caliente aunque el mundo en ocasiones pudiera resultar algo frío porque siempre habría un hogar encendido en tu corazón.

Imagina como habría sido tu vida y lo que hubiera sido que un padre fuerte, valiente, protector, seguro, estable, creativo, mágico, sonriente y orgulloso te hubiera dicho un día mirándote orgulloso a los ojos: “quiero que sepas que ningún padre tuvo nunca mejor hijo”.

Imagina lo que hubiera sido tu vida si mirándote a los ojos tu madre alegre, risueña, feliz, dulce, cariñosa, comprensiva, acogedora y amorosa te hubiese dicho un día: “quiero que sepas que ninguna madre fue nunca tan feliz con un hijo”.

Si de alguna manera te avergüenza este planteamiento infantil es que tu inconsciente no cree merecerlo y hay que rechazarlo para no sentir el dolor de que tu demanda de amor no fue satisfecha. Por eso sueñas infiernos. Nada sale de la mente que no hubieran metido antes. Cuidad lo que metéis en la mente de los niños. Es lo que les va a construir su identidad. Y su identidad creará su mundo. Y el mundo que tenemos es el resultado de la suma de nuestras infancias.

Todos hemos hecho lo que hemos podido con lo que nos dieron. Todos tenemos buena voluntad, todos amamos y fuimos amados en la medida de lo posible. No se trata de juzgarnos, ni de culparnos a nosotros ni a quienes nos hicieron. Para todos es difícil darnos cuenta de las imperfecciones, especialmente las relacionadas con la maternidad y la paternidad. No hay problema, todo lo que nos hicieron nos trajo hasta aquí, los errores siempre se dan la vuelta y acaban trayendo ventajas proporcionales al dolor. Pero este texto solo pretende confrontarnos con las faltas de amor y que nos planteemos…

¿Cómo sería el mundo si…?

Mariano Alameda.

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Comentarios en: "¿CÓMO HABRÍAMOS SIDO SI?" (2)

  1. encuerpoyalmacs dijo:

    Reblogueó esto en En Cuerpo & Almay comentado:
    Os comparto esta reflexión que tanto me llega, con la esperanza de que os toque el corazón. Ahó !

  2. Gerardo velazquez dijo:

    Sabiendo ahora que así debió haber sido, muchos tenemos la fortuna de comprenderlo, aunque no la hayamos vivido de esa forma, pero abre la posibilidad de que de hoy en adelante te ames a ti mismo y ames a tu familia como quisieras que te hubieran amado. gracias. muy bueno.

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