Blog para el despertar de la consciencia

Quiero hablarte a cerca de la paciencia y del amor. No existe el uno sin la otra.
Anoche tuve la oportunidad de experimentar la ira, fue una situación ya casi olvidada en mí, pues hacía años que no la experimentaba de esa forma. Fue un minuto de furia, una explosión que fui capaz de encajar como un deportista, viéndola venir, preparándome para recibirla. El motivo no importa tanto como la causa. Cuando pude encajarla y asumirla empecé a preguntarme dónde tenía yo el problema.

Necesité 5 minutos de introspección, cerré los ojos y comencé a repirar. Ví la película y encontré la escena que disparó en mí ese sentimiento básico, pude pasarla a cámara lenta y verme desde fuera, observé mi gesto, mis ojos, pude preguntarle a mi espíritu y conseguí comprender la situación, el detonante.

Entonces tuve automáticamente la respuesta. Ella, la respuesta, me removió y me obligó a adoptar la medida necesaria para que esa respuesta no volviese a producirse. Entonces comprendí que no debemos nunca relajarnos ya que nuestro origen animal está presente por muy elevada vibración que creamos tener. Dí gracias al Padre por ponerme delante una vez más otra oportunidad para mejorar.

Todavía ahora, cuando te escribo esto, estoy recuperándome de ese episodio pero lo veo con profundo amor. Amor al momento, comprensión y entendimiento a los agentes y agradecimiento por la vivencia, que sin duda me ha hecho continuar el camino de mi propia evolución.

Tuve la ocasión de volver a valorar el amor y la paciencia, necesarios para continuar el camino.
Gracias!

Comentarios en: "UNA REFLEXIÓN DESDE LA CAMA" (1)

  1. Aedriano dijo:

    Recuerdo la última vez que exploté de ira….. Cuando se pasó, me sentí terriblemente mal por haber hecho sentir tan mal a una persona querida y en una posición más débil. Me sentí tan terriblemente mal, que creo fue bueno que me sintiera así…. Pues la siguiente vez, en lugar de entrar en ira, respiré hondo, recordé el daño que causé anteriormente, y procuré actuar con más filosofía (y es que, los escorpio podemos hacer mucho daño si nos dejamos controlar por la ira).

    Creo que a eso es a lo que se refieren cuando, p.e. los astrólogos, hablan de la influencia de Saturno como la de un “padre duro y drástico que te enseñe a las bravas”. Es decir, que tenemos dos formas de aprender las cosas: bien por las buenas, de forma pacífica; o bien por las malas, causando daño y a la vez tomando conciencia del daño que hemos hecho para que no se vuelva a repetir.
    Por eso siempre es mejor la primera opción, porque es mejor aprender las lecciones causando el menor daño posible.

    Cuando lo recuerdo, y hay algo que me saca de mis casillas, trato de no explotar de ira, y de tomármelo con un poco de “Tao” (como le digo yo, jajajaja).
    Una técnica que utilizo es que respiro hondo, y visualiza una densa bruma roja que expulso de mi cuerpo, por la nariz, la boca, la cabeza…. Y posteriormente, una luz que comienza brillando en mi interior y va aumentando hasta expandir la luz fuera de mí.

    Al final… esta experiencia física que es la vida son “cuatro días”. Cuando lo miras así y se te expande la mente, le das mucho sentido a cosas que antes no lo tenían; y a la vez otras cosas que antes tenían algo de sentido, lo pierden.
    P.e., si van a ser cuatro días… ¿cómo prefieres estar? ¿Lleno de ira y frustrado…. o apacible y tranquilo?
    Eso no significa que no tengas motivos justificados para estar airado (airado, triste, etc.. todo vale). Estás en todo tu derecho, puesto que estaría justificado.
    Pero al final todo se reduce a algo muy sencillo: si este fuese tu último día de vida, cómo prefieres estar… ¿enfadado o triste, por aquello que justificadamente tienes motivo para estar enfadado o triste? ¿O alegre y tranquilo, aún cuando tienes motivos para estar enfadado o triste?
    Si mañana fuese mi último día, y pudiese ver una película…. aunque me hubiese traicionado la persona que amo, aunque se me hubiese muerto alguien muy querido, aunque haya discutido con un gran amigo, etc…. preferiría que mi última película me hiciese sonreír, o incluso reír, antes que escoger un drama.

    Te recomiendo la película: La vida secreta de Walter Mitty

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