Blog para el despertar de la consciencia

Archivo para 09/05/2010

BIOMAGNETISMO: ENTREVISTA AL DOCTOR ISAAC GOIZ DURÁN

http://www.youtube.com/v/9niNM2dMHDg&hl=es_ES&fs=1&

EL DESPERTAR DE LOS MAESTROS CREADORES

En 3 partes, este trabajo intimista donde el creador Víctor Brossa comparte con todos nosotros una experiencia personal con lo mágico de la vida, desde donde lo que imaginamos y lo que creemos real se funden para que el tiempo se transforme en arte. Entonces y solo entonces, podemos llegar a
 entender que somos Maestros Creadores despertando de un largo letargo, recuperando la memoria y ejerciendo nuestro poder creador desde donde todo es posible.

Imaginar no es otra cosa que atraer un recuerdo de algo que ya existe en algún lugar, más allá de donde la separación se alimenta del espejismo para volver a ser unidad y perfección.

El despertar de los Maestros Creadores 1 de 3

http://www.youtube.com/watch?v=hE6W0sc1UCQ

El despertar de los Maestros Creadores 2 de 3

http://www.youtube.com/watch?v=dE49Es5lHFw&feature=related

El despertar de los Maestros Creadores 3 de 3

http://www.youtube.com/watch?v=5VyB8jXmjQ0&feature=related

EL ÓMER

Estamos en la parte final de un periodo de tiempo que puede ser muy desafiante. Se llama el “Ómer”.

En el primer día del Ómer nos sentimos muy bien, pero cuando llega el 17º o el 18º día… Pensamos que podemos manejarlo, y justo cuando pensamos que podemos, nos golpea.

Agárrate fuerte; el Ómer finaliza el 19 de mayo. Así que mientras estés
 en la montaña rusa de la semana que viene, recuerda: Estos desafíos no son un castigo, sino una prueba.

¿Una prueba de qué?, te preguntarás.

De nuestro compromiso con este camino.

Las pruebas nos ayudan a descubrir cosas. Las pruebas no vienen cuando estamos preparados para ellas; vienen cuando no lo estamos. Qué tan espirituales somos no es sólo acerca de cuánto sonreímos o compartimos, sino de lo que hacemos cuando se nos pone a prueba.

Una cosa es cierta: nuestro Oponente nunca va a enfrentarse a nosotros cuando estamos preparados.

Una forma de asegurarnos de que superemos estos momentos difíciles es encontrar maneras de renovar nuestra rutina. Ya hemos hablado de esto antes. Necesitamos encontrar formas de hacer que sintamos cada día como si fuera nuevo. Y si eso es demasiado difícil, al menos algo nuevo cada semana.

Otra táctica viene literalmente de los militares. Su entrenamiento es riguroso, incluso torturador para algunos. Pero el entrenamiento asegura que esos soldados sepan qué hacer cuando son sorprendidos. La mayoría de nosotros nos quedaríamos paralizados y nos olvidaríamos de qué hacer bajo fuego enemigo. Pero al repetir los ejercicios una y otra vez, aun cuando te sorprenden, sabes y recuerdas lo que has aprendido y se ha arraigado en ti.

Lo mismo sucede con el boxeo; los boxeadores siguen golpeando aun cuando están heridos porque su instinto natural toma el control.

La idea consiste en entrenar nuestra alma, hacer que nuestro nivel de acción sea positivo.

Así que esta semana, empieza a hacer algo nuevo. Lee un libro nuevo. Tonifica tu rutina. Cambia el escenario.

Y piensa qué puedes hacer para entrenarte para las pruebas. Empieza haciendo que tus pequeñas reacciones sean más positivas, y pronto podrás resistir cuando aparezcan los grandes desafíos.

Todo lo mejor,

Yehudá

HISTORIA DE UN GRAN MAESTRO

Cuenta la historia de Mario, un jóven psicólogo muy entusiasmado con la idea de crecer espiritualmente. Uno de sus profesores de universidad conocedor del
 asunto le había recomendado dos maestros que pasaban por la ciudad a dictar seminarios una o dos veces al año.

Busca al primero al azar. Era un psicólogo inglés al cual le precedía un gran curriculum, estudios en las escuelas místicas de la India y Japón, con varios linajes de afamados maestros todos orientales, es más, con masters y doctorados en psicología en Oxford y Cambridge. Era asombroso estar con alguien de ese nivel, que además hable cuatro idiomas, que combine las disciplinas orientales y la universalidad occidental, con libros publicados y viajes continuos por el mundo dictando seminarios y conferencias. Era lo que había estado buscando: un gurú occidental y estaba dispuesto a ahorrar o hacerse de un préstamo para inscribirse a uno de sus seminarios.

Faltando una semana para el seminario y dando ya un adelanto para el mismo, decide acudir a una conferencia que dictaría el segundo maestro al cual le habían recomendado. Pero éste era un indio quechua cuzqueño de una comunidad llamada Q’eros, que apenas hablaba español y la gente curiosa lo escuchaba igual. Grande fue su indignación al asistir a la conferencia y enterarse que éste curandero no registraba un curriculum escrito, ni diplomas, ni libros publicados, ni nada material palpable, nada de nada. Mario por su formación universitaria occidental estaba decepcionado por tratar de entender a alguien que a duras penas podía leer y escribir.

Aún con el malestar dentro de sí, cuán grande fue su sorpresa al ver entre los asistentes a la conferencia al primer maestro afamado con el cual tenía ya programado hacer su primer seminario espiritual. Con esa inquietud, se acerca al maestro inglés y le pregunta -¿y usted que hace acá?, ¡me sorprende verlo entre los aprendices!. Este le responde -eso es precisamente lo que soy un aprendiz, todo lo que sé es producto de la alienación, del “copiar y pegar”, me da trabajo, fama y dinero, estoy cansado de ésta vida, con humildad vengo a conocer la verdadera espiritualidad. Y continuó -éste maestro indígena apenas saber leer y escribir, pero conoce de los apukunas, de la pachamama, de la energía espiritual de los Andes porque vive y respira en ella, todo lo que yo sé es teoría, constructos hipotéticos basados en filosofías antiquísimas propias de las culturas y pensamiento oriental, las conozco, las domino pero en el fondo no las siento como propias. Acotó -sin embargo este hombrecito de color cobrizo conoce la llave que comunica el mundo material y el espiritual y quiero ser su discípulo, porque pienso abandonar el mundo ilusorio que me he construido y reaprender todo de nuevo.

Cuando ya era hora del comienzo de la conferencia el maestro indígena les dice a los presentes -para escucharme les pido una sóla cosa, déjen de lado todo lo que saben por un momento, apaguen sus celulares y grabadoras, vamos a hablar con la madre tierra y vamos a tratar de llegar a ese punto tan difícil e inaccesible que es el corazón del hombre occidental. Luego continuó -si esto no es posible les ruego que no pierdan el tiempo en ésta conferencia ya que yo debo hablar con sus corazones fríos y duros. Al cabo de sus palabras la mitad de los presentes habían abandonado la sala. Cuando finalmente pudo comenzar el curandero, cantó unas melodías -semejantes a los icaros amazónicos- cuyas letras eran inentendibles y sin sentido, pero a medida que se escuchaba, los presentes se relajaban y entraban en un estado de trance muy agradable y armonioso, luego pasaría uno a uno en frente de los presentes dándoles la mano y abrazándolos en son de bienvenida. Mario entendió con esta experiencia que no se debe subestimar la falta de diplomas y papel escrito, que tenía que tener la mente abierta y libre de prejuicios, antes de llenarla de nuevo con tantos libros y experiencias culturales lejanas y ajenas. Al final dijo -siento que estoy comenzando a construir mi verdadera experiencia espiritual. Con el pasar del tiempo se supo que Mario y el gurú occidental eran discípulos del maestro indígena Q’ero cuzqueño.

¿CREÉS QUE TE MERECÉS SER FELIZ?

¿Creés que te merecés ser feliz? ¿Te lo merecés en serio? Esta es una pregunta clave y la respuesta, lamentablemente, no es obvia. No todos podrán contestarla afirmativamente. La mayoría de las personas que sienten que no pueden o no logran ser
 felices viven en esa situación porque lo que en realidad creen es que no merecen ser felices. No importa cuántos buenos intentos realicen, No importa cuántas ganas tengan. No logran ser felices porque están atrapadas en esa convicción de muerte, en ese error que apenas les permite respirar .

Y no se trata de casos aislados. Todo lo contrario. En la sociedad en que vivimos, nadie ha sido educado para ser feliz. Pensá con qué mensajes fuiste educado. Observá cómo aún hoy se educa a los niños inculcándoles que tienen que ser alguien en la vida. Ese ser alguien se relaciona con un título, con una profesión, con una posición social y económica. No se relaciona con la necesidad de ser feliz. Se relaciona con tener y no con ser. Con hacer y no con realizarse. Nunca nos dicen “tenés que entender quién sos, tenés que descubrir para qué estás aquí, tenés que hacer lo que viniste a hacer, tenés que ser feliz”.

Somos seres humanos, somos seres divinos, estamos en el planeta para un destino de gloria. Pero, cuando no nos explican esto –y es lo que sucede habitualmente- vivimos con la autoestima baja, vivimos con fobias y miedos, deambulamos patéticamente como una hoja sacudida por el viento; y creemos que si hoy nos quieren la vida tiene sentido y si mañana dejan de querernos, no vale la pena vivir. Y así, sos un eterno discapacitado emocional.

Vivís dependiendo del estimulo externo; necesitás que te quieran, que te acepten, que piensen bien de vos para que tu propia vida pueda seguir adelante. Nadie puede ser feliz de ese modo. Sólo cuando logras entender definitivamente quién sos, ese tesoro, como lo definió Jesús: “chispas divinas creadas a imagen y semejanza del Padre”, podés comprender tu derecho a ser feliz. Sai Baba nos dice que la autoestima real, no es el orgullo, es la comprensión de quiénes somos.

Cuando logramos asumir que somos seres divinos, entonces comprendemos que la felicidad es nuestro derecho, comprendemos que la felicidad es nuestra naturaleza y nuestro destino.

La seguimos en estos días. Gracias por existir!

Claudio

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